La búsqueda terminó de la manera más trágica. Luciano CapassoEl joven de 25 años de Qualiano (Nápoles) desapareció el 18 de febrero durante una excursión por las montañas circundantes. San Moritz. El cuerpo sin vida del joven, que trabajaba en la zona como temporero, fue identificado y recuperado esta mañana tan pronto como las condiciones meteorológicas permitieron el sobrevuelo de los helicópteros. La confirmación del fallecimiento provino del abogado de la familia, Sergio Pisani, quien dijo a la agencia Adnkronos que había recibido la comunicación oficial del cónsul italiano. En el lugar se encuentra el hermano mayor de la víctima, actualmente en estado de shock.
Las acusaciones de la familia: “¿Ayuda tardía?
A pesar del dolor, la familia Capasso plantea serias dudas sobre la gestión de la emergencia por parte de las autoridades suizas. Luciano no era un excursionista inexperto: ex soldado entrenado para sobrevivir en condiciones extremas, llevaba equipo técnico y un rastreador GPS profesional.
“Teníamos una geolocalización precisa”, dijo el abogado Pisani, cuestionando si el mal tiempo representaba un obstáculo insuperable para el uso de drones u otras tecnologías de búsqueda en los días anteriores.
Miembros de la familia de Luciano denuncian “negligencia grave” por parte de las autoridades suizas en relación con las solicitudes de ayuda. “Las búsquedas nunca comenzaron y desde el inicio del asunto, el jueves pasado, mi madre respondió sarcásticamente: “Prepárate para un funeral». Al día siguiente me dijeron: “Resígnate, no tenemos una esfera mágica.“, luego cerrar abruptamente la llamada. Su justificación es que tuvieron problemas con el clima”. Así lo informó Emmanuel Capasso, hermano del fallecido, de 25 años. Los mismos testimonios aparecen también en un vídeo del periódico “Il Meridiano Live Tv”. “Pedimos, según los deseos de mi madre, que se devolviera el cuerpo y que no se hiciera ninguna autopsia”, informó también Emmanuel.
El último mensaje: “Estoy intentando no morir”
Según se ha reconstruido, Luciano logró enviar un último y dramático mensaje a través de su dispositivo: “Estoy intentando no morir”. Un entrenamiento que, lamentablemente, no fue suficiente para contrarrestar la furia de una tormenta y el riesgo de avalanchas a 2.700 metros de altitud. Mientras el organismo espera la autorización de repatriación, la cuestión de “Cincuenta horas de espera” antes del inicio de operaciones concretas, período de tiempo que la familia considera fatal.
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