Donald Trump dijo a sus asesores que si la diplomacia o un ataque dirigido no permitían a Irán aceptar sus demandas de abandonar su programa nuclear, entonces consideraría un ataque más intenso en los próximos meses. Así lo informa el New York Times, destacando que la reunión entre las delegaciones iraní y estadounidense del jueves en Ginebra parece ser el último intento de evitar un conflicto militar. Trump se inclinaría por llevar a cabo un ataque en los próximos días para demostrarle a Irán que debe aceptar renunciar a su capacidad de poseer armas nucleares. Si eso y la diplomacia no funcionan, Trump dejará la puerta abierta a un ataque militar a finales de este año para derrocar al líder supremo, el ayatolá Jamenei.
Carrera contra el tiempo para llegar a un acuerdo. Y Jamenei dicta su voluntad
(por Francesco Rondella)
Hay una carrera contra el tiempo para intentar llegar a un acuerdo entre Teherán y Washington, con los estadounidenses listos para nuevas negociaciones esta semana en Ginebra, casi seguramente el jueves. Pero en la región siguen soplando vientos muy fuertes. No sólo por la amenaza de un ataque estadounidense, sino también porque los focos internos de oposición al régimen del ayatolá parecen lejos de extinguirse a pesar de la brutal represión, con nuevas manifestaciones multiplicándose en las universidades. Y mientras la Casa Blanca debate si atacar o no, el régimen se prepara para el peor de los casos.
Según el New York Times, el Líder Supremo Ali Jamenei ya ha dado instrucciones y “emitido directivas” para designar la línea de sucesión de la dirección actual, considerando también el escenario de su asesinato y previendo “cuatro niveles de rotación” para todos los puestos militares y políticos más importantes. En detalle, Jamenei habría confiado la tarea de “garantizar la supervivencia de la República Islámica” a uno de sus hombres de confianza, el jefe de seguridad nacional Ali Larijani. Mientras que, según se informa, las fuerzas armadas de Teherán se están preparando para responder a posibles incursiones desplegando baterías de misiles balísticos capaces de alcanzar bases tanto de Israel como de Estados Unidos en Oriente Medio.
Mientras tanto, desde Estados Unidos llegan señales de predisposición a insistir en la vía de las negociaciones. Y, según funcionarios citados por Axios, la administración Trump estaría lista para una nueva ronda de negociaciones con Irán en los próximos días en Ginebra, siempre que Teherán presente “una propuesta detallada” para un acuerdo nuclear antes del martes. “Hay buenas posibilidades de llegar a un acuerdo”, comentó el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, precisando que las conversaciones podrían tener lugar el jueves.
Un encuentro confirmado pocas horas después por Omán, país mediador. Fuentes estadounidenses subrayan que esta podría ser “la última oportunidad” que Donald Trump concede a Teherán antes de lanzar “una operación militar masiva” liderada por Estados Unidos e Israel. Y como se sabe, el presidente ya ha desplegado un enorme arsenal de fuerzas en la región de Medio Oriente, con docenas de cazas, barcos y lanzadores de misiles listos para entrar en acción en cualquier momento. Mientras que su enviado para Oriente Medio, Steve Witkoff, califica al magnate de “curioso y sorprendido”, incapaz de comprender por qué, bajo esta presión, el régimen de Teherán “aún no ha capitulado”. Las protestas podrían influir en lo que suceda en los próximos días. Por segundo día consecutivo, se organizaron manifestaciones y sentadas contra el régimen en varias universidades de todo el país. Según grupos de estudiantes, los agentes de seguridad también reaccionaron con mucha dureza a estas últimas iniciativas, no escatimando en el uso de la fuerza y practicando “decenas de detenciones”.
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