¿Deberían cerrarse también las escuelas en la capital para fomentar el Ramadán? Este es el llamamiento de “MuRo27”, que significa Musulmanes para Roma 2027, un grupo liderado por el ex demócrata Francesco Tieri (foto) y formado con vistas a las elecciones que tendrán lugar en Roma el próximo año y que pretende influir en la agenda electoral también a través de propuestas políticas basadas en la religión islámica. Son ellos los que escriben que “por tercer año consecutivo en Pioltello (Milán), la escuela cierra sus puertas con motivo de la celebración del fin del Ramadán. ¿Cómo ha sido posible? La presencia islámica en Pioltello es elevada y desde hace años alrededor del 40% de los alumnos faltan a esta ocasión religiosa, bloqueando efectivamente las clases”. Pero ¿por qué deberíamos interrumpir la enseñanza regular cuando los estudiantes serían perfectamente capaces de recuperar lo que dejaron atrás durante unos días? ¿No es esto simplemente una posición ideológica y una forma de hacer un guiño a una religión, el Islam, que aún no ha firmado el acuerdo con el Estado italiano como exige nuestra Constitución? Un paso, el de la firma del acuerdo, que ciertamente no se dio por deficiencias de Italia, sino porque las autoridades competentes evitaron cuidadosamente asociarse a una Constitución que, en muchos puntos, no coincide en modo alguno con los dictados impuestos por el Corán. Y entre ellos está la igualdad entre los sexos masculino y femenino. MuRo27 continúa precisando que “a partir del año escolar 2023-2024, con el fin de maximizar las horas lectivas efectivas, el Instituto Iqal Masih ha decidido utilizar para esta ocasión uno de los cierres colectivos disponibles para la autonomía escolar”. Luego la proposición: “También en Roma hay escuelas con cifras que harían una intervención de este tipo, ¿a qué estamos esperando? Italia es un Estado laico en el que, entre menús halal en los comedores escolares, cierres por vacaciones islámicas, controversias sobre la presencia del crucifijo y cursos dirigidos por la relatora de la ONU, Francesca Albanese, se corre el riesgo de una postración total ante dictados ideológicos que sólo moldean y dirigen el pensamiento de los jóvenes y de los más jóvenes. Pero en los últimos días también ha suscitado discusiones la decisión de un instituto de Génova, en el que el director invitó a los profesores a concentrar las preguntas y los exámenes en las primeras horas de clase, para no sobrecargar a los estudiantes que siguen el ayuno y que, durante el día, no podrían mantener un compromiso mental significativo.
Y este es sólo el comienzo del Ramadán, que el observador sin duda debe poder realizar de la mejor manera posible, pero sin afectar los hábitos habituales de los demás estudiantes. Porque de lo contrario nos enfrentaríamos, por enésima vez, a una forma inversa de discriminación, en la que en Italia hay quienes exigen derechos sin respetar los deberes establecidos por nuestro ordenamiento jurídico.