(Adnkronos) – Según la Brigada Aéreo y el equipo forense que investigó a petición del fiscal Giovanni Tarzia, hay una serie de elementos contra el policía arrestado: la información proporcionada por ciertos testigos, los mismos interrogatorios de otros cuatro colegas presentes en el lugar y acusados de complicidad y no asistencia, el análisis de las cámaras presentes en la zona y frente a la comisaría de Mecenate, el tráfico telefónico de los agentes de policía y de la joven víctima original marroquí, además de Análisis técnico-científicos de balística y de ADN de la pistola de fogueo encontrada junto a Mansouri, que permitieron reconstruir una dinámica diferente a la inicialmente esbozada.
El punto de partida es la actividad antidrogas iniciada la tarde del 26 de enero, a la que se suma el subjefe Cinturrino quien dispara de un solo tiro a más de 20 metros de distancia al joven traficante que conocía. Una reacción es la versión del policía, frente al joven que le apuntó con un arma. Las investigaciones van revelando sombras sobre la supuesta actividad de “extorsión” solicitada por la policía a narcotraficantes de la zona y sobre las desavenencias con la víctima. Sin embargo, imágenes de las cámaras exteriores de la comisaría revelan que un colega va a recuperar una mochila y refuerzan la idea de que la pistola de juguete quedó luego junto al joven desarmado de 26 años.
Eso no es todo: los compañeros varían sus versiones y admiten que fueron engañados por Cinturrino que llamó a los servicios de emergencia con 23 minutos de retraso. Una certeza temporal dada por otro elemento: cuando disparan a Mansouri, es con un amigo al teléfono que le dice que huya porque la policía está allí. Cuando llegó la ayuda, el joven traficante estaba sufriendo y murió poco después. Las investigaciones y la tenacidad de los defensores Debora Piazza y Marco Romagnoli permiten reconstruir la verdad. A las 11.00 horas tendrá lugar una rueda de prensa sobre el caso en la Comisaría Central de Policía de Milán.