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La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido por todos como El Mencho, puso fin a toda una geografía criminal. En estas horas, entre Jalisco y estados vecinos, el CJNG (las famosas cuatro letras que indican el Cártel de Jalisco Nueva Generación) respondió como responden las organizaciones que se sienten un Estado dentro del Estado: con guerra de guerrillas. Carreteras cortadas, vehículos quemados, bloqueos, el miedo corriendo a toda velocidad por las calles de Guadalajara.

¿Pero quién era El Mencho? Y sobre todo cómo se convirtió en uno de los reyes del fentanilo. Su poder nace lejos de los palacios. Aguililla, Michoacán: una provincia que durante décadas ha enseñado a muchos niños una sola cosa: que la línea entre legalidad y delincuencia es una puerta giratoria. Algunas fuentes afirman que El Mencho incluso se vestía de policía cuando era muy joven. Luego emigró a Estados Unidos, codeándose con miles de inmigrantes indocumentados que cruzan la frontera todos los días. Pero en Estados Unidos, Nemesio Oseguera Cervantes sigue siendo poco. Regresa a México y une fuerzas con Ignacio Coronel Villarreal, un hombre histórico del cartel de Sinaloa. Pero sus aspiraciones como líder son más fuertes. Así, unos años más tarde, fundó un grupo semiautónomo con Erick Valencia Salazar. Al principio se mantiene leal al clan Sinaloa. Luego, cuando el Coronel Villarreal fue asesinado en 2010, El Mencho supo que había llegado su momento. Y el CJNG abre la guerra contra Sinaloa, con una escalada de trata y violencia brutal.

Los cárteles mexicanos, con la llegada de los jaliscienses, cambiaron su forma de actuar. Se vuelven significativamente más violentos y la narrativa que los rodea también cambia. Grupos criminales cada vez más militarizados.

Estamos a finales de los años 2000, y el CJNG está experimentando un crecimiento acelerado, hasta el punto de convertirse en una máquina con amplia presencia y ambición nacional. Hoy cuenta con más de 30.000 afiliados, entre combatientes, sicarios y redes logísticas. Y está presente en 21 de los 31 estados mexicanos.

México, la violencia no cesa tras el asesinato de “El Mencho”

El punto de inflexión en la carrera criminal de El Mencho fue el fentanilo. Con los opiáceos sintéticos, la gramática del narcotráfico cambia: menos campos, más química. El fentanilo es más potente y menos voluminoso, ofrece mayores márgenes económicos y es más rápido de producir y transportar. En apenas unos años, los cárteles mexicanos han inundado las calles estadounidenses con pastillas azules que matan a decenas de miles de personas cada año. Y el papel del CJNG es fundamental, junto al del cartel de Sinaloa (son los carteles dominantes en la cadena global del fentanilo).

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