Cada edición del Festival de San Remo está llena de sorpresas. Pero además de los nuevos descubrimientos, también hay importantes beneficios. Artistas que ya levantaron el trofeo en el escenario de Ariston y que ahora intentan una nueva aventura para un nuevo desafío. Antiguas glorias y campeones regresan al juego, sabiendo que una escena tan grande no se puede olvidar. Incluso en la 76ª edición, varios grandes nombres ya ganaron en el pasado: algunos hace décadas, otros más recientemente.
Artista con una larga carrera a sus espaldas, Marco Masini triunfó en 2004 con The Flying Man, entrando en la memoria colectiva del Festival y de la música italiana. Ahora regresa junto a Fedez en las notas de Male Necesario. Una pareja única que mezcla diferentes generaciones y estilos, ofreciendo al público un intrigante contraste sonoro y narrativo. “Trabajamos bien con Fedez y encontramos una buena armonía”, dijo Masini.
También en el escenario del Ariston está Francesco Renga, otro nombre que ha entrado con razón en el panteón de San Remo. El cantautor fue el gran ganador del Festival en 2005 con Angelo, un clásico moderno de la canción italiana que aún hoy resuena en las listas de reproducción y en la radio. Su presencia en carrera, tras años de una carrera sólida y consistente, es uno de los retornos más esperados de la semana. Trae The Best of Me, una invitación a admitir que no somos perfectos: “Lo mejor no viene negando lo peor, pero sólo mirándonos a los ojos desactivamos la oscuridad y sabemos quiénes somos”.
Arisa ya cuenta en su currículum con dos victorias en el Festival: en 2009, ganó el premio Nuevas Propuestas con Sinceridad, conquistando inmediatamente al público y a la crítica; en 2014 ganó la categoría grande con Controvento. A partir de esos años, su relación con San Remo fue una de las más intensas en la historia reciente del Festival, con actuaciones, animaciones y participaciones que la convirtieron en una protagonista querida y muchas veces imitada. Este año intenta (de nuevo) llegar al corazón de los italianos con Magica favola. Una canción que, como explica la propia Arisa, “está construida sobre una melodía que, en nuestra opinión, se remonta un poco a la opereta de principios del siglo XX”.
En 2018, Ermal Meta, asociado con Fabrizio Moro, logró el éxito con Non mi hai fai niente, canción que se convirtió en un símbolo de la producción musical italiana de esos años.
Vuelve con Stella Stellina, una canción inspirada en la historia de una niña de Gaza, aunque la palabra “Gaza” nunca aparece en el texto: “La conversación se da entre personas atrapadas entre los muros y el mar, por lo que es obvio que puede desviarse en diferentes direcciones geográficas, puede hablar de tragedias dondequiera que las haya”.