Como en el partido de ida, el AS Mónaco pasó gran parte de la segunda parte con diez contra once. El miércoles por la noche, el Paris Saint-Germain se clasificó laboriosamente para los octavos de final de la Liga de Campeones gracias a su victoria en el play-off contra los monegascos (3-2, 2-2).
Después de decisiones arbitrales desfavorables para los jugadores de Rocher y de una gran oportunidad desperdiciada al final del partido, su entrenador salió frustrado de esta doble comparación. En particular, por la segunda tarjeta amarilla, sinónimo de la expulsión de Mamadou Coulibaly (58º) momentos antes de la hora y del gol de Marquinhos (60º).
“Es grave”
Para Sébastien Pocognoli, este fue el punto de inflexión decisivo del partido. “Como la de Golovine en el primer partido. Una tarjeta de gol inmediata. Para mí no es merecida. Lo encuentro duro, sobre todo porque sus dos tarjetas son en cinco minutos”, subrayó el técnico belga en la rueda de prensa. Si Coulibaly llegó muy rápido a Achraf Hakimi, este último añadió mucho más y el oficial Istvan Kovacs no dudó mucho.
“Si el árbitro lo da, se lo podría haber dado también a Hernández. Coulibaly es un jugador joven, Hernández ganó el Mundial y es a él a quien le dicen que se calme. Hay un doble rasero. Sucedió demasiado a menudo en Mónaco. También hay un poco de ira”, insistió el entrenador del ASM.