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Tanto miedo. Porque en Gela se corría el riesgo de vivir un nuevo caso dramático como el de Domenico Chiodo de La Spezia. Todo sucedió en unos momentos, en un colegio de la ciudad. Un chico de 15 años golpeó a un compañero con un martillo en la cabeza. Sólo la rapidez de un profesor de física evitó la tragedia mientras la policía investigaba el caso. Todo, en unos instantes, en el instituto profesional Ettore Majorana, complejo Fermi.

El joven de 15 años, justo después del recreo y mientras caminaba desde el patio de recreo hacia el laboratorio de física con el resto de la clase, de repente sacó el martillo de su mochila, golpeando repetidamente en la cabeza a su compañero quien cayó al suelo casi sin vida. Un gesto tan repentino como violento que consternó a prácticamente todos los que presenciaron la escena, profesores y niños. El único que logró reaccionar ante esta caótica situación fue el profesor de física. Se dio cuenta de lo que estaba pasando e intervino con el niño quitándole el martillo de las manos antes de que el ya grave hecho se convirtiera en algo peor.

El docente resultó herido y tuvo que ser ingresado en urgencias para ser examinado. Antes que él, el niño víctima del violento ataque llegó al Vittorio Emanuele de Gela y, afortunadamente, su estado no suscita ninguna preocupación. “Un compañero nuestro lo salvó”, dice una profesora, todavía atónita por lo que vio. Algunos, entre dientes, afirman que lo que provocó tanta ira habrían sido los insultos y burlas sufridos por el agresor y que luego habrían provocado un estallido de ira violenta.

La policía está luchando para intentar solucionar la incómoda situación que provocó lo sucedido mientras el equipo forense trabaja para pintar aún más el panorama. Los compañeros de clase de los dos niños, pero también los profesores y el director, hablaron con la policía para intentar reconstruir lo sucedido. La presencia del martillo en la mochila del atacante plantea el problema de la entrada demasiado fácil de instrumentos contundentes y armas en las escuelas. Y esto plantea la cuestión de los detectores de metales, que sólo pueden instalarse a petición de los dirigentes escolares.

La violencia en las aulas ha disminuido respecto al pasado gracias a las medidas del gobierno y del Ministro de Educación y Mérito, Giuseppe Valditara. Pero el caso de Gela demuestra que la guardia debe mantenerse alta y que aún queda mucho por hacer. También en materia de prevención, especialmente en zonas y situaciones donde el malestar en los niños es claro y palpable.

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