Surgen todos los días ahora Detalles nuevos e inquietantes. sobre la historia que motivó el trasplante de un corazón (que ya no sería trasplantable) al cuerpo del pequeño Domenico, fallecido en los últimos días tras dos meses de agonía. De las actas se desprende el papel cada vez más decisivo y negativo de hielo seco que “quemó” irreparablemente el órgano.
Qué pasó
EL Correo dio a conocer la reconstrucción de ciertos pasajes que surgieron del acta con las declaraciones de un operador del hospital de Bolzano que supuestamente proporcionó hielo seco a los médicos del equipo napolitano de Monaldi durante la ablación del corazón que luego sería trasplantado al pequeño Domenico. La operadora explicó que había visto “un poco de humo frio” liberado por hielo seco y preguntó a los médicos napolitanos si todo esto era normal, recibiendo, como respuesta, su consentimiento.
La investigación está en curso
Este testimonio, fundamental para la continuación de las investigaciones, fue recogido por la fiscalía de Nápoles: el operador habría hecho esta observación del “humo frío” al final de la operación de extracción, cuando el equipo médico de Monaldi acababa de extraer el corazón. A partir de ese momento, he aquí los errores fatales que inutilizaron cada vez más el organito, empezando por el hielo seco introducido en aquel recipiente de plástico, no apto para el transporte.
Un doble error, empezando por este tipo de hielo que se “pega” a los tejidos y los destruye. La pregunta surge espontáneamente: ¿no sabía este operador que no se debe utilizar hielo seco? Según informa el diario, no, en el sentido de que no tenía la formación adecuada para conocer las nocivas diferencias respecto al helado tradicional. También en los documentos investigados, según testimonios, nunca se reveló la diferencia entre los dos tipos de hielo ni cómo el hielo seco logró llegar al quirófano utilizando cubos de plástico.
Los Trento Nasi intentan aclarar definitivamente la dinámica y sobre todo las responsabilidades: hasta ahora, la culpa se limitaría al equipo de Monaldi, y no al de Bolzano.
Así, según esta primera fase, el hielo seco en el recipiente equivocado habría sido colocado por alguien que no estaba especializado en esta circunstancia particular, pero en cualquier caso con el acuerdo de los médicos de Monaldi.