Todavía tenía el gran escenario: a mediados de enero Børge Brende subió al podio junto con Donald Trump en el Foro Económico Mundial (FEM) en Davos. El ex ministro de Asuntos Exteriores noruego, presidente del FEM desde 2017, sonrió, aplaudió y estrechó la mano del presidente estadounidense. Brende estaba visiblemente orgulloso de haber podido acoger esta actuación memorable. Una comparecencia en la que Trump hizo saber al mundo, entre otras cosas, que no recurriría a la violencia en la disputa de Groenlandia: lo único que pidió fue un trozo de hielo.