Otro amargo episodio se produjo en el instituto “Galileo Galilei” de Catania. Estaba destinado a ser un momento de reflexión, una oportunidad para recordar a las víctimas de Foibe y el éxodo juliano-dálmata. Más bien, se ha convertido en un terreno de conflicto ideológico, entre protestas, sabotajes y panfletos resentidos.
El protagonista de la jornada organizada por el consejo estudiantil del Etna fue el senador de la FdI Roberto Menia, impulsor de la ley que instituyó el Día del Recuerdo, y Viviana Dalmas, italiana de Split, llamaron para dar su testimonio de primera mano. Un acontecimiento que debería haber unido a la gente en nombre de la memoria y en el que se levantaron barricadas ideológicas.
El senador meloniano denunció lo sucedido Excepto Pogliese, que no se anduvo con rodeos: “Estamos ante un hecho muy grave, que nos deja estupefactos y que ofende no sólo la memoria de millones de italianos, sino la de Catania en su conjunto y la de la comunidad nacional. Ser testigo de la protesta demagógica de un profesor y del descubrimiento de un panfleto vergonzoso que invitaba al senador Menia, hijo de exiliados, a marcharse durante un debate sobre la Fe es inaceptable”.
Estos también terminan en la línea de fuego. docentes que optaron por no participar de la reunión con sus clases, justificando su ausencia por la ausencia de contrainterrogatorio. Una decisión que, para Pogliese, equivale a una capitulación: “Los folletos llenos de odio contra los participantes son el emblema de una furia ideológica que todavía pretende borrar páginas de la historia. Durante demasiado tiempo, el sufrimiento de los italianos juliano-dálmatas, golpeados por la información o obligados a abandonar sus tierras, ha sido borrado de los libros de texto escolares. Hoy, con la legislación del Día del Recuerdo, podemos arrojar luz sobre esta tragedia. No quiero oírlo”.
Para el senador FdI la cuestión no es sólo política sino cultural. La escuela debe ser un campo de entrenamiento para el pensamiento crítico y no un lugar de prohibición preventiva: “La escuela debería ser el lugar de la educación crítica y no de la censura. Impedir que los estudiantes escuchen relatos de primera mano como los de Viviana Dalmas, una italiana de Split, les priva de la oportunidad de comprender la complejidad de la historia. Esto significa negarles la verdad. Además, ¡la ausencia habría estado justificada por el hecho de que no hubo contrainterrogatorio! Este no fue un debate sobre el referéndum sino sobre verdades históricas claras. »
En el clima acalorado de estas horas, Pogliese finalmente envió un mensaje de apoyo a los ponentes y a la dirección de la escuela: “Mi más profunda solidaridad va para los ponentes y agradezco al director Emanuele Rapisarda y a todos los
participantes por haber perpetuado un momento de altísima calidad civil a pesar del clima ponzoñoso. A quienes hoy intentaron transformar una conmemoración en un enfrentamiento ideológico, les digo: no lo conseguirán. »