La líder verde, Franziska Brantner, acusa a la coalición roja-negra de aumentar la dependencia de Alemania del presidente estadounidense Donald Trump con la reforma prevista de la ley de calefacción. “Mañana Donald Trump puede tener la idea de dejar de suministrarnos gas GNL”, dijo Brantner al “Rheinische Post”. “Es una locura que con el martillo calefactor del Reich nos convirtamos en una nueva dependencia de Estados Unidos”, afirmó, refiriéndose a la ministra de Economía de la CDU, Katherina Reiche.
Alemania puede producir ella misma la energía necesaria con más energía eólica y solar, almacenamiento y redes optimizadas. “Sobre todo, con su fetichismo del gas, la coalición encarece la calefacción para los ciudadanos”, afirmó Brantner. Ya hoy el biogás es más caro porque es de difícil acceso. “Y no será más barato”, afirmó el político verde.
Con la reforma prevista por la Unión y el SPD se suprimirá la ley de calefacción del ex ministro de Economía verde, Robert Habeck. Debe abolirse la legislación aprobada por el gobierno anterior, según la cual cada nuevo sistema de calefacción debe funcionar con un 65% de energía renovable. La instalación de calefacción de gas y gasóleo debería seguir siendo posible si a partir de 2029 se utilizan proporcionalmente combustibles respetuosos con el clima.
Desde la perspectiva de Brantner, la gente se vuelve insegura “por este papel retrógrado”. La ley anterior ha demostrado que funciona. “Incluso entre los votantes del AfD, la bomba de calor es el tipo de calefacción más popular hoy en día. La gente hace los cálculos antes de invertir en un nuevo sistema de calefacción”, afirma Brantner.