Mientras millones de italianos se sintieron conmovidos por el brillante y significativo regreso de Bianca Balti en el escenario de Ariston, a poco más de doscientos kilómetros de distancia, el mismo ADN conquistó otro escenario, menos popular a nivel nacional pero igual de despiadado. En Semana de la Moda de Milán Otoño/Invierno 2026-2027, Mathilde Lucidi definitivamente ha demostrado que ya no es sólo “la hija de”.
Más allá del apellido: la consagración milanesa
Dieciocho años, apariencia altiva y presencia escénica cautivadora la frescura de la Generación Z ccon el rigor formal que exigen las grandes marcas. En estos días agitados, Matilde volvió a subir al escenario desfilando para los pesos pesados del calendario milanés como Max Mara, Boss y Roberto Cavalli. No se trata de un bautismo de fuego improvisado: el verdadero debut en el Olimpo de la moda ya se había producido el pasado mes de octubre, cuando la joven desfiló en las pasarelas parisinas de Dior y Miu Miu. Sin embargo, fue en Milán donde Matilde pudo dar una nueva madurez a su carrera. Si hasta hace un tiempo llamaba la atención de los profesionales acompañando a su madre en eventos internacionales o posando en campañas compartidas, hoy la historia ha cambiado.
Una nueva generación en los podios
La hija de Bianca Balti encarna a la perfección la nueva generación de modelos que, a pesar de un patrimonio genético y mediático innegablemente complicado, trabajan con dedicación para liberarse de él. Entre el rigor sartorial de Max Mara y la estética mordaz de Cavalli, Matilde ha sabido adaptar su imagen con gran versatilidad, construyendo paso a paso una identidad propia, definida e independiente en el circuito competitivo internacional.