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“El alcalde de Turín envía a la policía local a Porta Palazzo para detectar todas las irregularidades en la venta de alimentos y bienes para el Ramadán. Es inaceptable que, detrás de la pantalla de la sensibilidad religiosa, se permita la creación de una verdadera zona franca donde la venta ilegal y la ocupación irregular de terrenos públicos se conviertan en la norma con la total indiferencia del Ayuntamiento de Lo Russo”. Lo preguntan en voz alta en una nota conjunta la honorable Augusta Montaruli y Patrizia Alessi, líder del grupo Fratelli d’Italia en el distrito 7.

“Esto no es inclusión – prosiguen -. No permitiremos que Turín se convierta en el laboratorio de la esclavitud cultural donde la religión se convierte en un pasaporte para hacer lo que a cualquier otro se le prohibiría con fuertes sanciones. La violación de las reglas del comercio y del decoro no tiene nada que ver con la espiritualidad. La izquierda debe dejar de mimar a los okupas”, declara la vicepresidenta del grupo Fratelli de la Cámara de Diputados de Italia, Augusta Montaruli.

“Es vergonzoso que en nombre del Ramadán asistamos a una venta indiscriminada de todo tipo de productos – concluye Patrizia Alessi – sin controles ni cumplimiento de las normas que se aplican a todos los demás comerciantes. No es una cuestión de fe, sino de legalidad.

Llevamos años presentando mociones y preguntas para denunciar la incapacidad de intervención de las autoridades, pero la respuesta es siempre un silencio ensordecedor. Hay una voluntad política precisa de no intervenir, una ceguera culpable que divide al barrio y penaliza a quienes respetan las normas a diario”.

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