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Es la palabra mágica para cada cena con amigos, la mano derecha de los regalos de cumpleaños y el estándar universal para dividir la cuenta. PayPal se ha convertido en un verbo, un auténtico hábito digital tan arraigado que parece insustituible. Sin embargo, como sabemos, el mercado de valores no prospera con discusiones grupales o pequeños intercambios, y la familiaridad con la marca ya no es suficiente para proteger el negocio de la competencia.

De hecho, en los últimos seis meses, a pesar de la solicitud de licencia bancaria en Estados Unidos, el valor de las acciones de PayPal ha perdido casi un 35%, con una reducción real de la plantilla de la empresa, abriendo también la puerta a una posible adquisición por parte de Ripple o Stripe. Ahora Enrique Lores, que forma parte del consejo directivo de la empresa desde hace cinco años, asumirá el cargo de presidente y director ejecutivo, con la esperanza de generar un nuevo impulso. Esto casi parece una inversión de la tendencia: hoy en día hay cada vez más bancos que ofrecen la posibilidad de realizar pagos rápidos, incluso para los pequeños.

intercambios. Junto a ellos, los nuevos bancos online están ganando terreno a clientes con cuentas de muy bajo coste, tarjetas físicas y carteras que devengan intereses. Pero no sólo eso, las stablecoins se están convirtiendo en una mercancía de intercambio, impulsadas también por algunos grandes bancos como Unicredit (Quivalis debería llegar al mercado a mediados de 2026) y, en el horizonte, el euro digital podría convertirse en el nuevo medio de comunicación por excelencia, fácil y transparente, incluso entre amigos.

En tal escenario, las aplicaciones FX tradicionales deben cambiar su comportamiento o hundirse. La misma suerte corrió Klarna, una fintech sueca que, entre las primeras, ofrecía la posibilidad de pagar en varias cuotas en sitios de terceros. A mediados de febrero, las acciones de la empresa Buy Now, Pay Later cayeron un 27% después de presentar sus cuentas: una pérdida neta de 273 millones de dólares para 2025 y un fuerte aumento en las provisiones para préstamos que espera que los clientes no puedan pagar. Esta caída se produce después de que la acción ya haya perdido la mitad de su valor desde que obtuvo una valoración de 15.000 millones de dólares cuando cotizó en Nueva York en septiembre. Klarna ha intentado diversificar su mercado ofreciendo también tarjetas de crédito y préstamos, pero los resultados aún no han llegado.

Otra historia similar es la del unicornio italiano Satispay, que siempre ha perdido grandes sumas de dinero, e incluso en 2024 (último balance conocido) cerró con una pérdida de más de 47 millones. Así, después de 11 años en los que la empresa de Cuneo cerró en números rojos, sin mucha preocupación por parte de Alberto Dalmasso, fundador y director general, que subraya que el beneficio no es el objetivo por el momento, en 2025 optó por la diversificación. Además de los pagos, Satispay ha empezado a centrarse en los fondos de inversión con la hucha de pago, un servicio de compra ahora y paga después, que permite pagar importes superiores a 30 euros en tres plazos, pero también vales restaurante para empresas.

Parece claro que hoy la bolsa también exige pruebas de rentabilidad y PayPal, Klarna y Satispay, por citar algunos, se encuentran en una encrucijada: seguir siendo sólo facilitadores de intercambios entre amigos, a riesgo de alejarse o convertirse en verdaderos bancos, pero entrar en un mundo muy competitivo.

En definitiva, el desafío ya no es sólo convencer a los consumidores, sino demostrar que detrás de un clic se esconde un modelo económico capaz de resistir los ataques. Sin esto, el verbo PayPal corre el riesgo de conjugarse sólo en tiempo pasado.

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