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En Kazajstán, el Comité de Derechos Humanos de la ONU presionó para suspender in extremis, 25 de febrero la extradición de un opositor político a Rusia, donde le esperaba una dura pena de prisión y el riesgo de tortura.

Mansour Movlayev, un activista checheno, entró ilegalmente en este país de Asia Central cercano a Rusia después de huir de Chechenia. Detenido en mayo de 2025, fue retenido por la policía kazaja porque Moscú lo buscaba por sus críticas al régimen checheno de Ramzan Kadyrov.

En virtud de los acuerdos de asistencia jurídica mutua entre Moscú y Astaná, su extradición, aprobada el 30 de enero por las autoridades kazajas, podría haberse llevado a cabo sin la intervención de Naciones Unidas, el 24 de febrero, según hicieron pública sus abogados. El Comité de Derechos Humanos ha adoptado una “medida temporal”pidiendo a las autoridades kazajas que no procedan con la extradición mientras examinan el fondo del caso. Esto llevó al Tribunal Supremo de Kazajstán a bloquear su deportación y revisar su solicitud de asilo.

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