Tras días de polémica, Jean-Luc Mélenchon volvió este domingo al caso Epstein y a las acusaciones de antisemitismo que se le dirigieron tras sus comentarios sobre la pronunciación del apellido del financiero y abusador de menores estadounidense.
“No fui yo quien estableció la conexión entre Epstein y su religión”, afirmó el líder de La Francia Insumisa (LFI) durante un viaje a Perpiñán (Pirineos Orientales).
Y añade: “Este hombre no tenía religión y no hay ningún Dios que pueda reclamar tanta escoria e inmundicia”, insistió ante unas 2.000 personas durante una reunión de apoyo al candidato rebelde municipal de Perpiñán, Mickaël Idrac.
“La religión no tiene nada que ver con la política”
“No asignéis el Islam a los que matan, ni siquiera asignéis a Epstein a la religión”, instó, muy aplaudido por un público de todas las edades, especialmente blandiendo banderas francesas o palestinas.
“No soy antisemita”, reiteró Jean-Luc Mélenchon, antes de acusar a sus detractores de haberse “disparado en el pie” al acusarlo de antisemitismo y de establecer “la conexión entre Epstein y su religión”.
“La religión no tiene nada que ver con la política. (…) Ninguna religión en la política, ninguna religión en la disputa. No hay antisemitas, ni entre los votantes rebeldes, ni entre nuestras filas”, añadió el líder rebelde, subrayando que no había “antimusulmanes” ni siquiera en sus filas. “Estamos luchando contra la islamofobia, estamos luchando contra el racismo antijudío”, añadió.
La víspera, de viaje en la misma ciudad, Jordan Bardella había llamado a la izquierda “llamada moderada” a “romper definitivamente con el LFI”, enredada en la polémica de Epstein y señalada en el contexto de la muerte de Quentin Deranque.