Según un estudio, existe un gran potencial de alivio en la consulta general si se comparten más tareas con el personal de la consulta. El análisis de la Fundación Bertelsmann concluye que los médicos de familia podrían ahorrar casi dos tercios de su tiempo confiando determinadas tareas a especialistas cualificados.
Según el estudio, la escasez de médicos de familia que ya existe, especialmente en las zonas rurales, puede compensarse mediante una división sensata de tareas dentro del equipo de consulta, supervisadas por el médico. Esto se puede lograr más rápidamente que con médicos nuevos.
Para su estudio, los investigadores compararon datos de dos consultorios de medicina familiar más grandes que ya colaboran con otros grupos profesionales con prácticas convencionales.
Los especialistas podrían asumir tareas rutinarias.
Según el estudio, las tareas rutinarias y recurrentes, como el diagnóstico técnico, desde el ECG hasta las pruebas de función pulmonar, el control de pacientes con enfermedades crónicas o el seguimiento de heridas, podrían ser realizadas por asistentes médicos con la formación adecuada. Los médicos podrían entonces centrarse más en decisiones de diagnóstico complejas, conversaciones con los pacientes y prescripción de medicamentos.
Muchos de los trabajadores cualificados necesarios ya están cualificados, otros pueden adquirir sus habilidades con relativa rapidez mediante cursos de formación adicional o estudios a tiempo parcial. Esto significa que la próxima brecha de alrededor de 8.200 vacantes de médicos de cabecera en 2030 podría cubrirse con alrededor de 12.000 asistentes de práctica especialmente capacitados. Para difundir el enfoque en todos los niveles, es importante aclarar las incertidumbres de manera uniforme, por ejemplo en materia de responsabilidad y financiación.
Según la encuesta, los médicos ven potencial de alivio
Una encuesta realizada por encargo de la Fundación Bertelsmann reveló una gran disposición del personal médico a ceder tareas. Casi dos tercios de los médicos encuestados ven un potencial de alivio entre grande y muy grande en la transferencia de tareas a otros grupos profesionales, siempre que estén cualificados para esta tarea asistencial.
En concreto, la gran mayoría dedicaría la mayor parte o al menos parte de su trabajo, entre otras cosas, a la educación del paciente, inyecciones, vacunas e infusiones, pero también a exámenes y pruebas de rutina, a redactar solicitudes de rehabilitación y a visitas domiciliarias rutinarias, por ejemplo en residencias de ancianos. Sin embargo, la propuesta de trasladar las visitas domiciliarias agudas o el ajuste de las dosis de los medicamentos a otros grupos profesionales fue recibida con el rechazo mayoritario.