Una guillotina y junto a ella un verdugo vestido de negro, con el rostro cubierto y un hacha en la mano y la cabeza de Giorgia Meloni rodando por el suelo. La impactante imagen proviene de Reggio Emilia, donde el sábado, durante el “Carnaval Popular” organizado cada año por colectivos y entidades autogestionadas cercanas a la izquierda radical, tuvo lugar la macabra decapitación del Primer Ministro.
El rostro de Giorgia Meloni cayó en una canasta en el suelo con las palabras “¡recójalos todos!” En el que también está el rostro de Netanyahu y junto a él una especie de rueda de la fortuna en la que aparecen los nombres de Orban, Trump, Meloni, Netanyahu, Musk. Por si fuera poco, escuchamos de fondo a quienes se regocijan y aplauden mientras la guillotina cae sobre el rostro de Meloni.
No es la primera vez que, con el pretexto de la ironía y la sátira, los opositores atacan al Primer Ministro u otros líderes de derecha; El año pasado, en el “Carnaval Liberado” de Poggio Mirteto, se encendió una hoguera con una modelo que representa a Giorgia Meloni. Sin embargo, no hay nada irónico o divertido en decapitar a un líder político, más bien es un acto que fomenta el odio y la violencia.
Como explica Alessandro Aragona, consejero regional de Fdi para Reggio Emilia: “Estamos ante un verdadero horror, que también se produjo en el marco de lo que debería ser una celebración, el Carnaval. Lamentablemente, no nos sorprende que los espacios autogestionados, a menudo vendidos por el municipio y la región como herramientas de promoción social y cultural, se utilicen no sólo para hacer propaganda antigubernamental, sino ahora incluso para representar auténticas comedias de terror.
Sin embargo, no hacen reír a nadie y contribuyen a alimentar el odio y avivar las llamas del extremismo radical”. Quién sabe si, ante estas imágenes, la condena vendrá de la izquierda institucional, si guardará silencio o justificará el gesto con lo habitual: “son camaradas que cometen errores”.