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Los países del Golfo Árabe que enfrentan ataques iraníes con misiles y drones corren el riesgo de agotar rápidamente sus defensas aéreas si la guerra dura mucho más. Durante los últimos días de ataques, los gobiernos de países como Arabia Saudita, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin han logrado limitar significativamente los daños mediante el uso de sistemas de defensa aérea comprados principalmente a Estados Unidos, como el Patriot y el Thaad.

Estos sistemas utilizan radar para detectar misiles iraníes y luego lanzan misiles para interceptarlos mientras todavía están en el aire, antes de que alcancen su objetivo. Sin embargo, para alcanzar un solo misil enemigo, se necesitan dos o incluso tres misiles interceptores. El riesgo es que los países del Golfo se queden sin misiles interceptores antes de que Irán se quede sin misiles de ataque y, por tanto, queden con defensas indefensas.

Según estimaciones reportadas por Diario de Wall Street Este riesgo es muy real: se estima que Irán tiene alrededor de 2.000 misiles capaces de alcanzar los países del Golfo. Se desconoce el número de misiles interceptores suministrados a los países del Golfo, pero se estima que, por ejemplo, los Emiratos Árabes Unidos tienen unos 1.000, Kuwait unos 500 y Bahréin menos de 100. Sin embargo, es posible que Estados Unidos haya aumentado el armamento, que en las últimas semanas ha trasladado numerosos sistemas de defensa aérea a Oriente Medio. Cada misil interceptor cuesta unos pocos millones de dólares.

Los gobiernos del Golfo también esperan que las fuerzas aéreas estadounidenses e israelíes puedan localizar y destruir rápidamente muchos sitios de lanzamiento de misiles para evitar que los iraníes los lancen.

Un ataque iraní en Sharjah, Emiratos Árabes Unidos, 1 de marzo de 2026 (Foto AP/Altaf Qadri)

Pero se añade otro problema: Irán no sólo lanza misiles contra el Golfo, sino también drones Shahed, es decir drones de ataque cargados con material explosivo o inflamable, que se estrellan contra el objetivo. Estos drones, más pequeños y con una trayectoria menos predecible, son mucho más difíciles de interceptar que los misiles: son los drones que más daños han causado hasta ahora y han impactado hoteles, condominios residenciales, el puerto de Jebel Ali en los Emiratos y una refinería en Arabia Saudita.

Los países del Golfo no tienen –como Ucrania, por ejemplo– equipos especiales dedicados a interceptar drones, y es por esta razón que actualmente se ven obligados a utilizar los mismos sistemas de defensa aérea que los utilizados contra misiles para protegerse. Esto significa que, para interceptar un solo dron que cuesta unos miles de dólares, los países del Golfo utilizan misiles que cuestan millones cada uno, y con una tasa de éxito no muy alta. No hay cifras oficiales, pero Irán podría tener decenas de miles de drones Shahed, que desgastarían rápidamente las defensas del Golfo.

Los gobiernos del Golfo pueden preparar rápidamente escuadrones anti-drones (en Ucrania, se trata de grupos de soldados estacionados alrededor de los objetivos más sensibles, persiguiendo drones con una furgoneta y ametralladoras), pero si la guerra se prolonga, tendrán que adoptar una estrategia más selectiva para proteger sus sistemas de defensa aérea: centrarse en las mayores amenazas y aceptar que algunos ataques inevitablemente pasarán.

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