khamenei_morto_giornali_usa_2_fg_ipa.jpeg

El día que las bombas cayeron en el complejo de la calle Pasteur en Teherán, Israel ya lo sabía casi todo. Sabía dónde estacionaban sus autos los guardaespaldas más confiables del Líder Supremo Ali Khamenei, qué horas trabajaban, qué rutas tomaban para ir al trabajo y, lo más importante, a quién estaban encargados de proteger. Sabía a qué hora llegaría el ayatolá a su oficina y quién asistiría a la reunión del sábado por la mañana. Esto es lo que surge de una investigación del Financial Times que reconstruye detalladamente el plan que condujo al asesinato del líder supremo iraní durante un ataque aéreo israelí.

Cámaras pirateadas, algoritmos e interferencias.

Según dos fuentes citadas por el periódico británico, desde hace años casi todas las cámaras de carretera de Teherán son pirateadas: las imágenes se cifran y se envían a servidores en Israel. Uno de ellos en particular ofreció un valioso ángulo sobre el complejo de ultravigilancia, permitiendo construir lo que el 007 define como un “modelo de vida”: hábitos, horarios, relaciones, rutinas.

A esto se suma el análisis de miles de millones de datos mediante algoritmos y herramientas de análisis de redes sociales, capaces de identificar centros de decisión ocultos y nuevos objetivos. Un trabajo sistemático, llevado a cabo por la unidad de inteligencia militar 8200, el Mossad y una red de fuentes humanas, que produjo a lo largo del tiempo un flujo continuo de información operativa.

No sólo eso. Israel podría haber interferido con algunas torres de telefonía celular en el área, haciendo que los teléfonos parecieran ocupados e impidiendo que cualquier alerta llegara a la escolta de Jamenei. Mucho antes de que cayeran las bombas, “conocíamos Teherán como conocemos Jerusalén”, dijo un funcionario de inteligencia israelí.

La oportunidad única y los misiles de precisión.

Cuando Israel y la CIA acordaron que el ayatolá, de 86 años, celebraría una reunión en su oficina, la oportunidad parecía única: eliminarlo a él y a algunos de los líderes de Irán antes de que un conflicto abierto los empujara a búnkeres subterráneos, fuera del alcance de las bombas.

Para un objetivo de este valor, la doctrina militar israelí requiere una doble confirmación independiente de la presencia del objetivo. En este caso, además de la inteligencia electrónica, Estados Unidos proporcionaría una fuente humana directa. Sólo después de estos controles los aviones israelíes, que volaron durante horas para estar en el lugar correcto en el momento adecuado, lanzaron hasta 30 municiones de precisión.

A diferencia del líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, que pasó años escondido antes de ser asesinado en 2024, Jamenei no vivió en un escondite permanente. En tiempos de guerra tomaba precauciones, pero este sábado por la mañana no se encontraba en uno de los dos búnkeres puestos a su disposición. Si hubiera estado allí, informan las fuentes, Israel no habría podido alcanzarlo con las municiones disponibles.

Leer también

Referencia

About The Author