mehrere-waffen-sind-laut.webp.webp

Después de un tiroteo entre los ocupantes fuertemente armados de una lancha rápida registrada en Estados Unidos y la Guardia Costera cubana la semana pasada, las autoridades cubanas presentaron cargos de terrorismo contra seis sobrevivientes. Los acusados ​​serán puestos bajo custodia, anunció este martes (hora local) la Fiscalía General de Cuba. Los cubanos residentes en Estados Unidos son acusados ​​de haber cargado el barco con armas y dirigirse a Cuba con el objetivo de desestabilizar al gobierno de La Habana.

Según el Ministerio del Interior cubano, la guardia costera mató el pasado miércoles a cuatro personas en un tiroteo con los ocupantes fuertemente armados de la lancha rápida matriculada en el estado estadounidense de Florida. Otros seis ocupantes de la lancha rápida y el comandante del barco cubano resultaron heridos. Según el Ministerio, el combate se produjo en aguas cubanas frente a las costas de la provincia de Villa Clara.

14 rifles, once pistolas y casi 13.000 cartuchos de munición

Según las autoridades cubanas, a bordo de la embarcación se encontraban armas de fuego de diversos calibres, entre ellas 14 rifles, 11 pistolas y cerca de 13.000 cartuchos. Al menos dos de las personas a bordo de la lancha rápida eran ciudadanos estadounidenses, uno de los cuales murió.

El incidente ocurrió en medio de crecientes tensiones entre Estados Unidos y Cuba. Tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro a principios de enero, el presidente estadounidense Donald Trump detuvo los envíos de petróleo venezolano a Cuba durante una operación militar estadounidense. Amenazó a los estados que suministran petróleo al estado caribeño con más aranceles estadounidenses.

El bloqueo petrolero ha exacerbado la crisis económica en el país caribeño gobernado por comunistas. Sin embargo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció que se aliviarán las restricciones a las exportaciones de petróleo venezolano a Cuba por razones humanitarias.

Hubo repetidos intentos de infiltrar comandos armados en el estado insular caribeño, particularmente en las primeras décadas después del triunfo de la revolución cubana en 1959. En particular, la fallida invasión de Bahía de Cochinos de 1961, ordenada por el presidente estadounidense John F. Kennedy, pasó a los libros de historia. En aquel momento, unos 1.400 exiliados cubanos entrenados y financiados por el servicio de inteligencia estadounidense de la CIA intentaron en vano desembarcar a unos 250 kilómetros de La Habana para derrocar al líder revolucionario Fidel Castro.

Referencia

About The Author