1772602060-lp-24200403-antonio-saia-lapresse.jpeg

El primer acto de la semifinal de la Coppa Italia entre Como e Inter terminó con un marcador de 0-0, el primero de la temporada para los nerazzurri, el segundo empate en 41 partidos. Mucho ruido y pocas nueces y mucha decepción, ¿por qué no decirlo? Algunos destellos y algunas emociones. El sorteo conviene al Inter, que disputará el partido de vuelta en casa dentro de un mes y medio, probablemente ya con el scudetto prácticamente en el pecho y, por tanto, podrá presentar su mejor versión, pero también da esperanzas al Como, que podrá jugar en un escenario táctico más favorable en San Siro.

Un juego de ajedrez más que de fútbol, ​​donde los entrenadores cambian los patrones habituales por elección (Fábregas) y por la fuerza (Chivu). Como con una defensa de 5 jugadores, un centro del campo denso y sin delantero centro hasta 5 minutos del final, Vojvoda como extremo con licencia para atacar, al menos en la primera parte, funciona mucho mejor que el Inter, que por primera vez en la temporada cede un atacante (para tener un sustituto en la primera parte y tener 2 sanos en el derbi) con el resultado de que Esposito es constantemente rehén de Ramon y Diego Carlos, también porque Diouf y Frattesi, que deberían ayudar él, nunca encuentra sus posiciones. Su partido dura menos de una hora, sin un disparo, sin uno de los disparos que tiene en su palmarés.

Chivu cambia 10 peones respecto a la victoria sobre Génova (el superviviente es Carlos Augusto, de diputado Bastoni a diputado Dimarco) y parte con sólo 3 titulares de los que iniciarán el derbi del domingo (Bisseck, Bastoni y Esposito). Queda por ver si Bonny se recuperará para el banquillo, pero visto aquí, la experiencia de un solo punto es difícil de replicar, ya que distorsiona las jugadas que el equipo ha implementado durante demasiados años, incluidas las reservas.

El 0-4 del campeonato de diciembre también sugiere que Fábregas debería limitar la fuerte agresividad que caracteriza el juego de Como, mientras que el Inter, sin algunos de los mejores pasadores, dejaría espacios. Bastoni, en su segundo partido fuera de casa tras el crimen, fue inundado de abucheos como en el primero (Lecce). El riesgo real es que hay que acostumbrarse.

Pep Martínez lo hizo bien con Alex Valle en la primera parte y fue indultado por él a principios de la segunda, cuando emergió detrás del infranqueable Acerbi y luego fue expulsado desde 3 metros con la portería abierta. La mayor ocasión del partido, incluso más que el palo que dio Darmian a los 12 segundos de juego, desde una posición imposible, un derechazo que ni siquiera Dimarco pudo rematar con la izquierda. El Soldado habría sido de gran utilidad para Chivu, que poco a poco recuperó a Dumfries, esta vez también durante una buena media hora.

Dos destellos al comienzo de la segunda mitad y luego muchas reflexiones sobre el fútbol lento, lo que hizo que la primera, en comparación, fuera divertida.

Minuto de silencio y luto por los dos equipos, ambos entrenados por Rino Marchesi en los años 80. Quién sabe si lo habría apreciado.

Referencia

About The Author