El Obispo: “Fomentamos la donación de órganos”
“La búsqueda de culpables es satisfactoria por un tiempo, pero nunca podrá compensar una pérdida tan grande. Una cosa es reconocer correctamente las responsabilidades penales, que los responsables deberán examinar y castigar, pero otra cosa es suponer que la justicia en los tribunales o, peor aún, la justicia privada aliviará el dolor.” Y una vez más, Mons. Marino se dirige a los padres del niño: “Queridos Antonio y Patrizia, habéis recordado que el dolor debe ser compartido, porque no podemos llevar solos una carga tan pesada. Domenico luego nos recordó la fragilidad del corazón humano. ¡Debemos cuidar de cada corazón, abordar la vida de los demás con delicadeza y sensibilidad! “órgano” para el cual se requiere habilidad, prudencia y amor.
Luego el obispo razona: “Me parece que Domenico sigue hablándonos y animándonos en el delicado tema de la donación de órganos. Su historia nos habla de la generosidad de los padres que donaron un corazón y de otros que desde hace mucho tiempo esperaban una compatibilidad”. Y luego insta: “Fomentemos la donación de órganos como un gesto de gran amor y generosidad. Sigamos creyendo en la buena medicina, en la formación científica y ética y no permitamos que los errores humanos ocurridos rompan esta alianza de confianza entre médico y paciente que es un valor necesario y que, como sabemos, resulta ser una oportunidad de salvación para muchos pacientes en nuestros hospitales, que -recordemos siempre- son excelencias en el cuidado de la salud. Si todos podemos equivocarnos, esta dolorosa historia debe enseñarnos la humildad”. de nunca sentirnos omnipotentes, incluso cuando somos muy competentes sólo el Señor hace milagros, somos frágiles y cuando nos sentimos demasiado seguros de nosotros mismos nos volvemos engañosos.