Hasta entonces eran lugares considerados seguros, con tiendas llamativas abiertas día y noche, aviones cada vez más grandes y numerosos, que transportaban a millones de pasajeros desde los cuatro rincones del planeta hacia Asia, Europa, Oceanía… Pero la guerra en Oriente Medio paralizó repentinamente los aeropuertos del Golfo, revelando cómo se han convertido en uno de los principales cruces del tráfico aéreo mundial.
Desde ayer se han reanudado tímidamente algunos vuelos en el aeropuerto de Dubái, segundo del mundo por número de pasajeros (95,2 millones de personas en 2025, lo que lo sitúa por detrás de Atlanta, en Estados Unidos). Pero desde el sábado 28 de febrero, se han cancelado más de 20.000 vuelos de los 36.000 programados hacia o desde Oriente Medio, para un total de alrededor de 4,4 millones de asientos.