Al igual que Merz, también tenía el problema de que había una brecha demasiado grande entre su irritante manera de confiar en sí mismo y lo que surgía de ello. No importa lo bien que Merz se porte en las apariciones con Donald Trump en la Casa Blanca y reciba una palmadita en la rodilla de su parte. El Canciller de la CDU había prometido y había puesto a la altura de su trabajo que se daría prioridad a todo lo que permitiera al país volver a salir a flote desde el punto de vista económico. Esto aún no ha sucedido y por eso es posible que él y su CDU hayan EL El corazón de la economía alemana recibió un golpe en la cara.
El hecho de que el SPD, su socio de coalición y a menudo oponente en cuestiones clave, haya sido empujado al umbral del 5% en estas elecciones puede darle a la Canciller un poco más de margen de maniobra. Pero basándonos en impresiones anteriores, esto tampoco es seguro.