Durante los próximos tres meses, un cirujano cardíaco, un anestesista y dos enfermeras especializadas del Hospital Bambino Gesù de Roma trabajarán en el Hospital Monaldi de Nápoles para realizar las operaciones más delicadas y complicadas. El acuerdo, que en realidad es una especie de comisionado, fue necesario tras la suspensión de siete personas, entre médicos y enfermeras, implicadas en un trasplante de corazón defectuoso que provocó la muerte de un niño de dos años y medio.
La fiscalía de Nápoles ha abierto una investigación por complicidad en homicidio: el objetivo de los investigadores es reconstruir la serie de errores cometidos en la forma en que se extrajo y transportó el corazón, pero también en otras etapas de la operación, en particular los minutos transcurridos entre el inicio del trasplante y la llegada del corazón al hospital.
Anna Iervolino, directora general del Hospital Colli, que también gestiona el Hospital Monaldi, afirmó que la colaboración con el Niño Jesús fue solicitada para evitar que el caso de un mal trasplante repercutiera en la actividad del servicio de cirugía cardíaca. Desde el inicio de la investigación, varios médicos y enfermeros del departamento han solicitado su traslado a otros establecimientos sanitarios, quejándose del importante estrés que genera este asunto.