Dos semanas después del inicio del conflicto en Irán, se vislumbra el escenario tan temido. La mañana de este lunes el barril de petróleo registró un repunte, mostrando un incremento en su precio del 30% en apenas unas horas.
Hacia las 08.25 (hora de París), el barril de Brent del Mar del Norte, referencia del mercado mundial, subía un 15,35% hasta los 106,92 dólares. El barril de WTI, el punto de referencia para el mercado estadounidense, saltó un 12,56% a 102,32 dólares, después de subir brevemente más del 31%.
Un pico de 120 dólares
A primeras horas de la mañana el barril alcanzó incluso el máximo de 120 dólares. Este aumento se debe, según los analistas. “histórico” por su velocidad, si lo comparamos con el aumento vinculado a la invasión rusa de Ucrania, que hizo que el barril subiera hasta los 130,50 dólares a principios de marzo de 2022. Si nos remontamos al inicio del conflicto, el sábado 28 de febrero de 2026, el Brent subió alrededor de un 50% y el WTI un 55%, cuyo precio rondaba los 60 dólares por barril.
Este violento movimiento de los mercados demuestra también el pánico debido a tres factores determinantes: la prolongación del conflicto en Oriente Medio, el bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% de los hidrocarburos del mundo, y los daños a las infraestructuras energéticas provocados por los bombardeos.
En cuanto al gas natural, otra fuente de energía estratégica para las economías globales, la tendencia no es mejor. El índice TTF holandés, índice de referencia europeo, subió este lunes por la mañana un 20% hasta los 64,05 euros por megavatio hora hacia las 8:25 horas, después de haber subido un 30% en la apertura del mercado. Pero por el momento sigue muy lejos de los niveles alcanzados en 2022 al inicio de la guerra en Ucrania, donde había superado los 300 euros.
Mercados deprimidos
La reacción de los mercados no se hizo esperar, especialmente en Asia, el continente que obtiene la mayor cantidad de crudo de los países del Golfo. En particular China, su mayor importador, pero también India, Corea del Sur y Japón.
La bolsa de Tokio cerró con una caída en torno al 5%, mientras que Seúl cerró la sesión con una caída del 6%. En Tokio, el índice insignia Nikkei cerró con una caída del 5,19% a 52.728,72 puntos. En la Bolsa de Seúl, el índice Kospi cerró con una caída del 5,96%, situándose en 5.251,87 puntos.
También existe preocupación por parte de los mercados bursátiles europeos. Unos cuarenta minutos antes de la apertura, los contratos de futuros de los principales índices, que reflejan las operaciones realizadas antes de la apertura, cayeron significativamente: la Bolsa de París perdió un 2,78%, Frankfurt cayó un 2,82%, Londres un 1,23% y Milán un 2,43%.
El miedo a un retorno de la inflación
Los analistas y economistas se preguntan ahora cuál será el impacto económico de tal situación. Están resurgiendo los temores de un nuevo aumento de la inflación global, tendencia que podría ir acompañada de un crecimiento lento, es decir, un fenómeno de “estanflación”.
Por su parte, los gobiernos occidentales todavía están considerando cómo responder. Es en este contexto que los Ministros de Finanzas del G7 se reunirán este lunes por videoconferencia. El encuentro reunirá a representantes de Estados Unidos, Japón, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia. El punto estará presidido por Roland Lescure, ministro francés de Economía. Según su entorno, se discutirá el uso coordinado de las reservas estratégicas de petróleo de cada país.
Para que conste, la Agencia Internacional de Energía (AIE) exige a sus miembros que mantengan permanentemente inventarios de petróleo equivalentes a al menos 90 días de importaciones netas de petróleo. La idea es amortiguar shocks, como un conflicto en Medio Oriente que podría durar más. En noviembre de 2025, Francia tuvo un total de 122 días de importaciones netas, según un recuento de la AIE.