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Son imágenes que ya no estamos acostumbrados a ver. Este lunes, el himno ruso sonó en lo más alto del podio olímpico o paralímpico, en este caso de los Juegos de Invierno Milán-Cortina, por primera vez desde los Juegos de Sochi 2014. Varvara Voronchikhina, de 23 años, está en el origen de esta remontada, se coronó campeona Paralímpica permanente superG, superando a la francesa Aurélie Richard.

“¿A quién dedico esta medalla? Quizás a todo el país que me animó, a la bandera rusa y a mi familia”, declaró el bicampeón del mundo ruso en 2022 tras la carrera.

A diferencia de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, los atletas rusos y bielorrusos pueden competir bajo sus banderas nacionales. Por primera vez desde la invasión de Ucrania en febrero de 2022 (desde 2016, los rusos habían sido despojados de sus colores por dopaje).

En septiembre, la reintegración de Rusia y Bielorrusia fue validada mediante una votación de los miembros del Comité Paralímpico Internacional (IPC). Una decisión muy criticada que provocó el boicot de la ceremonia inaugural por parte de varios países. El gobierno francés decidió no participar en la protesta: “Queríamos expresar nuestro desacuerdo”, explicó la ministra de Deportes, Marina Ferrari, a France Inter.

Varvara Voronchikhina, que ya era medallista de bronce en descenso, tiene ahora dos medallas en estos Juegos. Aún inmersos en el supercombinado, el slalom y el slalom gigante, parece difícil imaginar que tendremos que esperar otros 14 años para volver a escuchar el himno ruso.

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