Sin el penalti concedido el domingo por la noche en Lyon (1-1) por una – discutida – mano de Alimami Gory en el minuto 95, el Paris FC habría recibido la tarjeta completa con dos victorias en dos partidos y seis puntos en el bolsillo desde la llegada al banquillo de Antoine Kombouaré.
Al buscar al experimentado entrenador de 62 años, los directivos parisinos no esperaban que “revolucionara el fútbol”, sino que querían que aportara “otra energía y más compromiso” a un equipo que se deslizaba peligrosamente en la clasificación. En el suelo el electroshock parece haber funcionado ya. Este lunes, el Paris FC ocupa el puesto 13 y ocho puntos por delante del Auxerre, que está en el play-off.