Otro niño arrancado de su familia, “ilegítimamente” según los resultados de los recorridos psicológicos del padre y de la madre considerados aptos para la paternidad. la historia de Antonio (nombre ficticio) Todo comenzó el 8 de enero cuando fue llevado a una casa familiar, arrancado del cariño de sus padres y hermanos. No hace falta ir muy lejos sino detenerse al pie del Vesubio, en la Torre del Greco, para encontrar una situación similar a la de Palmoli. Su familia no vive en el bosque sino junto al mar, a pocos pasos del ayuntamiento.
Tiene una casa. Tiene sanitarios, tiene agua, tiene calefacción, tiene una pequeña habitación que comparte con su hermano mayor, llena de juguetes y peluches. Y va a la escuela. Y fue desde la escuela donde comenzó el reporte de una fuga en 2024 que lo llevó a alejarse de sus padres dos años después, el 8 de enero de 2026. Mientras estaba en la práctica, había vuelto a asistir regularmente a clases. En definitiva, la medida no se tomó inmediatamente después de la publicación del informe sino casi dos años después. Las ausencias estuvieron relacionadas con la enfermedad. del la madre primero, y la suya después. Y quería que su madre lo acompañara al colegio y no su hermana mayor.
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Antonio no fue deportado tras el interés de Servicios Sociales que encontraron un “incompatibilidad» con el entorno familiar, un abandono del menor y menos aún una situación de degradación y violencia. La medida fue adoptada sin darle a su familia la oportunidad de “entender” lo que estaba pasando. Se adjunta un informe al expediente que documenta una única visita domiciliaria y llamadas telefónicas entre la oficina y la madre durante el verano. En definitiva, ninguna activación de cursos de apoyo psicológico (ni siquiera desapego del propio entorno) y menos aún de crianza para el padre y la madre.
el proceso
El niño, que celebró su 12º cumpleaños en casa de la familia Caivano el 30 de enero, tiene detrás de él una familia “sólida” formada no sólo por dos padres y dos hermanos, sino también por tíos, primos y abuelos que se movilizaron por él. Inmediatamente después de la sustracción del niño, su familia recurrió a un grupo de abogados, abogadas Rosanna D’Avino y Lucrezia Chierchiaquienes han comenzado a estudiar el caso, destacan las irregularidades del camino, presentan solicitudes para la reintegración del niño en la familia y solicitan la intervención de Il Mattino. Precisamente tras la publicación de un artículo en nuestro periódico, a principios de enero, algo empezó a moverse: el colegio dio su propia justificación, los servicios sociales retomaron el contacto con la familia y la ASL activó los canales.
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“En la práctica – comentan los abogados D’Avino y Chierchia – lo que debería haberse hecho en 2024, cuando se presentó la denuncia, ocurrió poco menos de dos meses después de su expulsión: este tormento podría haberse evitado”. De hecho, el 4 de marzo fueron depositados en Tribunal de menores de Nápoles EL Informes ASL que comprueban la idoneidad de los padres e incluso de una tía que, sujeto al regreso del niño a su hogar, había sido identificada como una posible familia de acogida. Por ello, los abogados de la familia presentaron una solicitud de restitución de Antonio porque “la investigación ha concluido y, por tanto, la prestación ya no tiene razón de existir porque es ilegítima”, afirman. En la solicitud presentada al Juzgado de Menores, los abogados escriben que “la protección efectiva de los intereses del menor requiere, de hecho, que cualquier medida restrictiva se mantenga exclusivamente durante el tiempo estrictamente necesario para eliminar el daño que la justifica”. Por supuesto, la solicitud de regreso a casa no excluye el seguimiento de la familia y del niño por parte de los Servicios Sociales. De hecho, ya estaba prevista una audiencia para tratar el caso de Antonio, pero con fecha el 26 de marzo: “Un tiempo infinito para el niño -dicen los abogados- porque en sus llamadas telefónicas con la familia pide volver a casa y porque sufre un daño psicoemocional incalculable”.
Relaciones
Según los resultados investigaciones no se destaca ningún perfil de daño grave, ni ningún indicador de riesgo de desarrollo que pueda hacer imprescindible la estancia del menor en la comunidad. Los informes describen a un menor capaz de establecer relaciones adecuadas, receptivo al apoyo educativo y deseoso de reconectarse con su unidad familiar. También se destaca la disponibilidad colaborativa de los padres y la posibilidad de estructurar un curso de apoyo y seguimiento adaptado para garantizar la regularidad escolar. Antonio, según cuentan desde la casa familiar, sufre mucho de nostalgia y en ocasiones se vuelve taciturno y nervioso.