El lunes, Teherán nombró un nuevo líder supremo: Mojtaba Jamenei, hijo de Ali Jamenei, asesinado el 28 de febrero, primer día de los ataques israelíes-estadounidenses contra Irán. Una sucesión rápida que envía una señal clara: a pesar de la guerra y de las pérdidas sufridas, la República Islámica pretende comprometerse con la continuidad del régimen.
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