“Quiero que los niños vuelvan a casa, pero mientras tanto, prefiero que se queden aquí”. Nathan Trevallion, el padre de los niños del bosque, dijo esto al salir de la casa familiar. “Agradezco a todos su solidaridad – añadió – Sin embargo, les pido respetuosamente que no organicen manifestaciones o protestas frente a las casas familiares o privadas”.
Mientras tanto, tras los ataques y amenazas recibidos en las redes sociales en los últimos meses, se decidió aumentar la vigilancia contra la presidenta del Tribunal de Menores de L’Aquila, Cecilia Angrisano, que ya gozaba de protección por su cargo. La noticia, anticipada por el diario Il Centro, fue confirmada por fuentes calificadas.
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La presidenta se encontró en el ojo del huracán tras la orden por la que ordenaba la suspensión de la patria potestad de Nathan y Catherine, la llamada “familia del bosque”, y el consiguiente traslado de los tres niños a un hogar familiar.
Precisamente ayer, la propia presidenta, junto con el fiscal David Mancini, había confiado en una nota la respuesta a la polémica sobre la orden de sacar a la madre Catalina del establecimiento protegido. “Cualquier iniciativa judicial” que sea competencia de los jueces de menores –según sus propias palabras– “se inspira exclusivamente en los principios de protección de los derechos de los menores”. En el mismo comunicado, los magistrados subrayaron también el “tono agresivo y no continental” de los comentarios realizados en los últimos días.
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