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Nada más entrar en Mauritshuis, la nueva exposición “BIRDS – Curated by The Goldfinch & Simon Schama” parece susurrar los secretos de las plumas y el vuelo. Hasta el 7 de junio de 2026, el museo de La Haya, Países Bajos, ofrece un viaje a través de aves e imágenes, donde no son sólo los animales pintados o esculpidos los que captan la atención, sino las historias que cuentan sobre la libertad, el deseo y el simbolismo, a través de siglos de arte y cultura visual.

En el centro del recorrido se encuentra “El jilguero” de Carel Fabritius, pequeño y delicado, suspendido en el espacio del lienzo con una gracia que capta la vista. La luz, estudiada y calibrada, resalta cada pluma y cada matiz, transformando el cuadro en un microcosmos vivo. El color del plumaje, las sutiles sombras del fondo, la perspectiva que casi hace desaparecer al pájaro del cuadro: todo invita a observar lentamente, porque la historia que contiene es más amplia de lo que parece, un fragmento de la vida holandesa del siglo XVII que dialoga con siglos de representaciones artísticas y con la sensibilidad del visitante.

La exposición AVES en el Mauritshuis

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Simón Schama

Simon Schama, historiador del arte y curador invitado, lleva al público a un viaje que abarca milenios, desde el arte del antiguo Egipto hasta las obras contemporáneas de Matisse, Picasso, Tracey Emin e Iris van Herpen. Cada pájaro se convierte en protagonista de una historia: mensajero celestial, símbolo de amor, presa, mascota u adorno. La luz, omnipresente durante todo el recorrido, sirve no sólo para ver las obras, sino para hacerlas respirar: ilumina los plumajes, esculpe las formas, crea atmósferas, transforma la materia en emoción y hace visible lo que de otro modo permanecería oculto.

Entre pinturas, esculturas, objetos naturalistas e instalaciones, la exposición construye un diálogo continuo entre pasado y presente. Algunas obras revelan el cuidado y la precisión con la que el hombre ha observado la naturaleza, otras sorprenden con interpretaciones modernas que entrelazan estética y poesía. La delicadeza de la línea, el contraste entre luces y sombras, el movimiento sugerido por las alas y los reflejos: cada detalle cuenta la historia de una humanidad que siempre ha buscado comprender y acercar la naturaleza.

Al recorrer las piezas, comprendes que cada pincelada, cada reflejo y cada sombra habla no sólo del animal, sino también de cómo la luz ha moldeado la historia de la percepción visual. El museo se convierte así en un lugar donde observar un pájaro significa leer siglos de arte, ciencia y simbolismo, donde cada mirada ilumina nuevas perspectivas y nuevas historias.

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