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Las acusaciones de acoso y de insinuaciones no deseadas por parte de un ex comandante de la estación de San Donato en Milán contra una mujer muy joven y frágil, que sufre “un déficit cognitivo del 100 por ciento y una vida de desesperación” quedan en nada. La presidenta de la Sección Penal 10, Antonella Bertoja, absolvió ayer al mariscal de los Carabinieri, que mientras tanto abandonó las fuerzas, con la fórmula completa “porque el hecho no existe”.

La fiscal Alessia Menegazzo, responsable de la investigación confiada a la unidad de investigación de los Carabinieri, había solicitado 2 años de prisión. Según los jueces, no existe, por tanto, ninguna imagen de “obsesión y control” por parte del soldado, que, según la reconstrucción de los investigadores, habría deseado que la joven abandonara a su novio y no se relacionara con otros hombres, de los que tenía celos. Todo ello con la ayuda de un centro social: primero la ayudaría en esta misión, gracias a su compañero que trabaja en Aler, luego la amenazaría con quitárselo. Por lo tanto, para el colegio, la acusación según la cual el hombre lo habría recibido por falsas “motivos de servicio”, para inspeccionar la galería de su teléfono en busca de fotos íntimas, y que habría “revisado morbosamente Instagram” no se sostiene. La investigación se basó en el testimonio de la joven, considerado “creíble y fiable”, en las llamadas telefónicas realizadas entre el cuartel y el móvil de la joven, 214 en total (entrantes y salientes), y en los relatos de los compañeros del soldado, que hablaban de la asidua presencia de la joven en la comisaría, que en algunos casos habría permanecido hasta una hora en el despacho del comandante.

Aunque, según el fiscal, no había rastro de “intención difamatoria por parte de los militares”, en la defensa del hombre, los relatos de sus colegas eran “rumores de cuartel infundados”. En la última audiencia, los abogados Alessandro Coppa y Alessandro Bonaluma sostuvieron que se trataba de un proceso basado en “sospechas” y “historias interesadas” de sus colegas en el que sólo había “lagunas, contradicciones, falta de pruebas objetivas” en un ambiente, dentro de la estación de San Donato Milanese, donde se constataban cruces de informes entre los carabinieri de la Fiscalía Militar de Verona. Para los defensores, se trata nuevamente de un caso “particular y delicado”, y al final de la audiencia subrayaron la “honestidad intelectual” del fiscal que “realizó una investigación seria para proteger a nuestro cliente”.

Agregaron además que “esta sentencia le devuelve a un comandante de estación el honor que había perdido. Lamentablemente sólo este honor porque por esta historia se vio obligado a dejar la fuerza”. Para conocer los motivos habrá que esperar 45 días.

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