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Pompeya, 11 de marzo (askanews) – Uno de los relatos más dramáticos de la erupción que destruyó Pompeya en el año 79 d. C. son los moldes de cuerpos de personas envueltas por la ardiente nube de ceniza volcánica, que solidificó sus extremidades en el momento de la muerte. Hoy, estos descubrimientos, que constituyen una especie de memorial de la erupción y desaparición de la ciudad, se convierten en protagonistas de una exposición museística permanente que cuenta su historia en cada momento, mostrando los moldes de las víctimas y una selección de otros materiales orgánicos extraordinariamente conservados. El campo está instalado en el Gran Gimnasio de las excavaciones y puede ser visitado por primera vez por el público.

Entre los diversos hallazgos expuestos, se encuentran 22 moldes de víctimas, elegidos entre los mejor conservados y más legibles, presentados según el contexto original, que va desde la domus del interior de la ciudad hasta las puertas y calles que salen del centro de la ciudad, a través de las cuales los habitantes buscaron refugio en vano. Un testimonio que todavía hoy aparece vivo y lleno de dramatismo.

A la inauguración también asistió el ministro de Cultura, Alessandro Giuli, que destacó el rigor científico de la exposición pero también el valor contemporáneo del proyecto, capaz de describir la muerte con la mirada de la ciencia, pero también con empatía hacia, como decía Susan Sontag, el dolor de los demás.

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