Ayer, un trámite burocrático provocó la cancelación de dos conciertos en el Conservatorio. Las reuniones de las 17.00 horas. y las 20:45 horas. organizado por la Società dei Concerti en la Sala Verdi. Este inconveniente no es “culpa” de la compañía de conciertos que alquila la sala. Pero del Conservatorio. El motivo del cierre es la no renovación de un documento relacionado con la usabilidad de la sala. La Comisión Municipal de Fiscalización se presentó ayer por la mañana e impuso el cierre sin recurso. También estuvo presente la Policía de Racionamiento, encargada de vigilar que nadie entrara. Resultado: dos conciertos cancelados. “Intentas ofrecer una programación de calidad y luego te encuentras con una carencia burocrática que no depende de los artistas”, observa Enrica Ciccarelli, presidenta y directora artística de la Società dei Concerti, obligada a cancelar las citas.
Y ahora queda la incógnita de los acontecimientos por venir. El documento tendrá que ser examinado por la propia Comisión de Control, que deberá reunirse para ello. ¿Cuando? Ese es el punto. Espero que hoy. La cuestión no es en absoluto marginal. Mañana se espera un concierto especial, con entradas agotadas desde hace algún tiempo, con la diosa del piano Martha Argerich, organizado por la Società del Quartetto di Milano. “Esperamos que este problema se aborde y resuelva rápidamente”, afirmó la presidenta Ilaria Borletti Buitoni. “Cancelar el concierto sería un daño muy grave para nosotros y, más aún, un grave problema para la imagen de Milán. La música y las instituciones que la promueven con seriedad y compromiso no merecen una situación tan paradójica”.
La situación se complica por el hecho de que estos días el director y parte del personal del Conservatorio se encuentran en Corea para seguir una producción de Turandot creada en Milán y actualmente en gira internacional.
El Conservatorio ha elaborado una comunicación formal con la que se compromete a regularizar la práctica. Sigue siendo una escena surrealista. Milán se prepara para acoger a una leyenda del piano y la sala de conciertos más emblemática podría permanecer cerrada: ¿exceso de celo de la Comisión o fracaso del Conservatorio?