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Por un lado, las universidades italianas pierden terreno en términos de matrícula; por otro, las universidades en línea ganan espacio y se consolidan cada vez más como una alternativa creíble. Según datos publicados por el Ministerio de Universidad e Investigación, el número de jóvenes que eligen continuar sus estudios disminuyó un 3,3% el año pasado. Todo en un escenario más amplio en el que las universidades italianas -debido a las tendencias demográficas y a la caída de las tasas de natalidad- están condenadas a perder alrededor de 100.000 estudiantes por año hasta 2040.
De hecho, por primera vez desde el período post-Covid (es decir, desde 2021/22), el número de estudiantes de primer año ha disminuido respecto al curso académico anterior: pasó de 338.893 estudiantes matriculados en 2024/25 a 327.468 en 2025/26. Por otro lado, las universidades en línea parecen tener un futuro prometedor por delante, encontrando un terreno fértil precisamente en el envejecimiento de la población y en un contexto competitivo donde cada vez más adultos necesitan reciclarse o reubicarse profesionalmente.

Una tendencia que también se refleja en las cifras: según el Observatorio Nacional de Universidades Telemáticas 2025, el número de estudiantes matriculados en universidades en línea se ha duplicado en cinco años, pasando de unos 140.000 en el curso 2019/2020 a más de 300.000 en 2024/2025.

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