7aa6f64_ftp-1-s1mttxglcc4n-2026-03-16t164924z-1372159258-rc2s5kazajkd-rtrmadp-3-iran-crisis-eu.JPG

No se trata de quedar atrapado en la guerra emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán. Este es, en definitiva, el estado de ánimo de las capitales europeas tras la petición de Donald Trump, el domingo 15 de marzo, a sus aliados europeos y asiáticos de que le ayudaran a restablecer el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, que la República Islámica bloquea en respuesta a los bombardeos de Estados Unidos e Israel.

“Es completamente normal que los países que se benefician de este estrecho contribuyan a que allí no se produzcan accidentes”volvió a asegurar el domingo el presidente estadounidense, que considera que Europa, Japón, Corea del Sur y China dependen en gran medida del gas y el petróleo del Golfo. El ocupante de la Casa Blanca acompañó su petición con una amenaza. “Si no hay respuesta o si es negativa, creo que tendrá consecuencias muy perjudiciales para el futuro de la OTAN”añadió por los europeos.

El lunes en Europa no se hablaba de responder al chantaje de Donald Trump. En Bruselas, Kaja Kallas, jefa de la diplomacia europea, no podría haber sido más clara después del consejo: “Esta guerra no es la guerra de Europa, pero los intereses de Europa están directamente en juego”antes de precisar que el Viejo Continente “No tiene ningún interés en que este asunto se prolongue”.

Te queda el 77,29% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.

Referencia

About The Author