Milán, 17 de marzo (askanews) – Poco más de un año después de su lanzamiento, el desfibrilador implantable extravascular de Medtronic está demostrando ser un producto seguro, eficaz e innovador para la prevención de la muerte súbita cardíaca (MSC). Confirmación de los datos de los estudios Enlighten, pero también de los expertos médicos que llevan más de un año implantando el dispositivo, después de 12 años de investigación, y de la eficacia de las tecnologías transvenosas combinadas con la seguridad del abordaje extravascular. Los puntos fuertes son la fiabilidad terapéutica y la atención a la experiencia física y psicológica del paciente, así como un confort superior a los dispositivos tradicionales. Temas que también reitera el electrofisiólogo Patrizio Mazzone: “Deberíamos intentar implantar cada vez más dispositivos que no influyan en el pronóstico del paciente. El desfibrilador extravascular responde a esta necesidad: es un dispositivo con un impacto estético mínimo, por lo tanto aceptable incluso para los más jóvenes, y que posee una serie de mecanismos que permiten evitar una descarga fuerte y molesta.
Un tema muy importante y subestimado es la muerte súbita cardíaca, de la que habló el electrofisiólogo Mauro Biffi: “Ponemos de relieve un tema que afecta con frecuencia a una población, tanto en una etapa avanzada de la vida, tanto de personas que padecen enfermedades cardiovasculares como de personas que se encuentran en la fase juvenil de su existencia y aún no son conscientes de padecer una enfermedad que, muchas veces, aún no se ha manifestado a nivel estructural y, por tanto, detectable mediante métodos simples de detección diagnóstica.
Las posibilidades de intervención también están abiertas a pacientes con anatomía torácica compleja y, en cualquier caso, se han ampliado las categorías que pueden beneficiarse del desfibrilador extravascular, como explica el profesor Antonio Curnis, electrofisiólogo: “Sin duda, este sistema ha ayudado a una serie de pacientes que antes habrían sido complicados de tratar. Este desarrollo tecnológico no hace más que ayudar a nuestro trabajo, además de garantizar una mayor eficiencia y seguridad también para el paciente”. Estamos ante un camino hacia una cardiología cada vez más personalizada, mínimamente invasiva y orientada a la calidad de vida de los pacientes.