Ambiciones verdes y estabilidad industrial: el riesgo del ETS, reavivado por las tensiones petroleras en el Estrecho de Ormuz, profundiza las fracturas entre los Veintisiete. El gobierno italiano se prepara para construir una plataforma para la cumbre de líderes prevista para los días 19 y 20 de marzo, que reunirá a los países del Este, Austria y Grecia, pero que seguirá siendo una minoría.
Papel indocumentado promovido por Italia
La preocupación por el impacto sobre las facturas del sistema europeo de emisiones de CO2 “es generalizada”, es la tesis contenida en un documento no oficial promovido por Italia con otros ocho países, que acuerdan desarrollar “iniciativas comunes” para reducir el impacto del mecanismo sobre los costes energéticos nacionales. Aunque se sigue hablando de una suspensión de la energía termoeléctrica, la posición italiana se ha ido desvaneciendo: el punto de fracaso, observó el ministro Gilberto Pichetto en Bruselas, también puede ser una “solución diferente”, siempre que sea lo suficientemente sólida como para enfriar los precios.
El frente para defender la fábrica de Ets
Una línea que, sin embargo, choca con el frente formado por los países nórdicos, España y Portugal, decididos a preservar el sistema ETS y apoyados – en términos generales – también por Berlín, orientados a limitar las intervenciones a “ligeros ajustes”, en particular para proteger los sectores más expuestos, como el químico. “La mayoría de los líderes consideran que el ETS es indispensable no sólo para la transición, sino también para las estrategias de inversión”, informó un alto funcionario de la UE, describiendo a las partes en uno de los “capítulos centrales” de la confrontación.
La tintorería italiana
“La naturaleza del ETS es similar a un impuesto”, reiteró Pichetto, recordando que para Italia el gravamen supera los 7 mil millones y que, debido a la propia arquitectura del sistema, “no se puede reducir”. Ante el aumento de los precios del gas y del petróleo, la demanda -compartida con sus homólogos de Visegrado, Viena, Zagreb, Rumania y Atenas- sigue siendo la de una “corrección” incisiva.
La propuesta de Hungría
El Gobierno de Viktor Orban ya ha llegado a detallarlo, proponiendo excluir del sistema las centrales eléctricas de gas, ampliar las cuotas gratuitas para las industrias de gran consumo energético más allá de 2034 y aplazar hasta 2030 la introducción del Ets2 – que se aplicará al transporte y a la construcción a partir de 2028 – en nombre de “proteger la competitividad”. Y es precisamente en el ámbito de las cuotas libres donde parece ser el punto en el que Italia podría encontrar una mayor convergencia, gracias al favor de Friedrich Merz a favor de apoyar a las industrias más estratégicas.