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fluye la prórroga del reglamento provisional sobre privacidad que permite a los proveedores de servicios en línea como Instagram y Whatsapp rastrear voluntariamente material de pornografía infantil difundido por los usuarios y ayudar a frustrarla abuso sexual sobre menores.

Esto bloqueó todos los desacuerdos entre el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE, que no logró llegar a un acuerdo para extender la derogación de las normas más allá del plazo previsto. (3 de abril de 2026). Un paso necesario para llenar el vacío legislativo que habrá que tener en cuenta hasta la entrada en vigor de la nueva ley, conocida como Control de gatosactualmente en el centro de las negociaciones entre las dos partes.

La búsqueda del culpable no se hizo esperar: los 27 miembros del Consejo acusaron a los eurodiputados que, según informó el portavoz de la presidencia rotatoria chipriota, “habían insistido en modificar el alcance de la medida provisional de un modo que, para la gran mayoría de los Estados miembros, la habría hecho ineficaz”. Este conflicto se ve alimentado por posiciones contradictorias sobre el equilibrio entre protección de menores y protección de la privacidadconciliar con el control material y la protección de los intercambios.

Posiciones contrastantes

De hecho, el 11 de marzo, la Cámara Europea aprobó la propuesta de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior destinada a ampliar la derogación hasta agosto 2027. Pero con un texto muy diferente en varios puntos del presentado por la Comisión, que propone, por ejemplo, la exclusión del ámbito de los controles (y por tanto de la criminalidad) de comunicaciones cifradas de principio a finEs el caso de las conversaciones por Whatsapp y de la prohibición de escanear datos sobre el tráfico y los contenidos. No sólo eso: el proyecto también pedía limitar la detección al material ya rastreado (o reportados como potencialmente peligrosos por un usuario, un periodista de confianza o una organización) y a perfiles ya identificados por las autoridades. Y limitar las medidas a personas o grupos ya sospechosos de haber difundido pornografía infantil.

Por su parte, la Comisión defendió sin variaciones su posición, insistiendo en la necesidad de sistematizar el escaneo con la obligación de prevenir delitos mediante categorías de riesgo aplicados a los servicios prestados. Y obligar a las empresas –bajo pena de fuertes multas– a eliminar o bloquear contenidos dañinos (para los navegadores, ocultándolos de las listas de resultados de búsqueda).

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