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Testimonios, informes y encuentros durante la velada “L’Escale Solidaire” en Châtelet el 1 de diciembre.

Desde su creación en 2015, SOS Méditerranée ha salvado a más de 42.000 personas en el Mediterráneo central a bordo del Aquarius y del Ocean Viking. El proyecto nació de una movilización impresionante que es el ADN de nuestra asociación y nos permite, hoy, seguir ahí.

Durante 10 años hemos escuchado los testimonios de los supervivientes sobre las detenciones arbitrarias, la extorsión, la tortura, las violaciones y los trabajos forzados que sufrieron en su camino al exilio, en los centros de detención de Libia y, en menor medida, en Túnez.

Desde hace 10 años seguimos pidiendo a la Unión Europea y a cada uno de sus Estados miembros que establezcan una flota de salvamento adecuada respetando los convenios marítimos y el derecho internacional; dejar de financiar y equipar a la guardia costera libia; para que respeten su deber de protección hacia las personas cuyas vidas corren peligro. Hasta la fecha nuestros llamamientos han quedado sin respuesta.

En los últimos 10 años, más de 32.800 personas han desaparecido en el mar por falta de medios de rescate suficientes. Nos negamos a ser espectadores indiferentes de este drama en el Mediterráneo.

Hoy, frente al contexto internacional que exige la retirada y los repetidos obstáculos contra los buques humanitarios, seguimos considerando que brindar asistencia a personas en peligro de muerte, de manera incondicional y sin discriminación alguna, es un imperativo moral y legal.

Siempre consideramos urgente tender la mano a quienes se están ahogando ante nuestros ojos, a las puertas de Europa, y seguimos decididos.

Diez años después de la creación de nuestra asociación, ¡seguimos aquí!

Siempre ahí para salvar a las personas en peligro en el mar y negarse a ser enviadas de regreso al infierno del que intentan escapar desesperadamente;

Siempre presentes para traducir en acción los valores universales de humanidad, no discriminación y solidaridad, respetando la dignidad humana;

Siempre ahí para negarnos a que la solidaridad se convierta en delito, ahogando nuestro honor como lo son los náufragos;

Siempre estamos ahí cuando nos enfrentamos a lo inaceptable. Firma nuestro llamamiento.

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