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El segundo puesto (provisional) es una lucha: el Nápoles brilla poco pero se lleva tres preciosos puntos ante un modesto Cagliari, sin disparar nunca al área de Milinkovic. Sin embargo, las cosas iban bien para los campeones italianos, que se pusieron en ventaja a los 70 segundos tras una acción confusa en un córner: McTominay fue hábil y receptivo para recuperar el balón bailando en la línea de gol y depositarlo en la red con un toque muy fácil. Conte lo definió como “un exceso de confianza”, lo cierto es que la facilidad con la que el Nápoles ganó el área contraria en los primeros minutos le hizo paradójicamente perder la seguridad en el regate: Lobotka parecía escolástico y extrañamente nervioso, una infinidad de errores técnicos, en particular de Gilmour, enfurecieron a Conte, De Bruyne falló el último toque, más o menos el mismo handicap sufrido por Hojlund. Dominio del regate pero poca precisión por parte de los Azzurri, por otro lado Cagliari hizo lo que pudo a pesar de las ausencias: balón largo hacia Folorunsho o entre los pies de Esposito esperando una iniciativa válida, porque la barrera levantada por Conte por la izquierda con Olivera y Gutiérrez limitó efectivamente a Palestra.

En la segunda parte, los sardos aumentaron el ritmo sin picar en los últimos veinte metros, el Nápoles perdió una remontada con Politano y al final se contentó con gestionar: les fue bien. “Ahora tenemos que conquistar la zona de la Liga de Campeones y no cometer errores. ¿Scudetto? Miramos hacia adelante y también hacia atrás, pero presionamos un poco”, dijo Conte.

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