Según las Naciones Unidas, uno de cada mil niños nace con síndrome de Down, también conocido como síndrome de Down. Aunque es la anomalía cromosómica más común, las personas que la padecen suelen ser marginadas. Para deconstruir estos prejuicios, la fotógrafa italiana Claudia Deganutti optó por seguir la vida cotidiana de Giulio y Gregor, dos italianos independientes de 40 y 35 años con síndrome de Down.
Después de pasar varios años en una residencia para personas con discapacidad, los dos hombres ahora comparten apartamento. Ambos trabajan y llevan una vida independiente, marcada por el trabajo y el tiempo libre. Gracias al apoyo de su familia y a su propia determinación, han construido y siguen construyendo su lugar en la sociedad.
Al principio de este proyecto, Claudia Deganutti documentó el alojamiento compartido entre Giulio y Gregor. Poco a poco, lo que empezó a mostrarse fue una amistad. Su relación no se expresa abiertamente, no se proclama. Se construye en el hecho de estar juntos y en la forma en que ocupan el espacio, en los silencios que aprenden a respetar, en los hábitos que se crean y luego se transforman.
Te queda por leer el 21,46% de este artículo. El resto está reservado para suscriptores.