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Foto de : La Presse

Massimiliano Gobbi

La periferia oriental de la capital está manchada de sangre, donde se encontró el cuerpo de un inmigrante moldavo en una granja abandonada en Via Giggi Spaducci, en el distrito de San Basilio. El extranjero fue asesinado por un rumano que confesó por la noche haber matado al moldavo tras una discusión que degeneró en violencia extrema. Según se conoció en las últimas horas, la víctima fue golpeada varias veces con una barra en la cabeza y la pierna. Un ataque feroz, que se produjo en el interior de la finca, utilizada a menudo como refugio improvisado por personas sin hogar. Las heridas que sufrió no le dejaron escapatoria.

El punto de inflexión en la investigación llegó con la confesión del hombre, que admitió sus responsabilidades ante los investigadores: “Yo lo maté”, declaró, reconstruyendo una discusión que estalló en insultos hacia sus respectivas familias. Los investigadores están trabajando para esclarecer el contexto preciso en el que ocurrió el crimen.
El fiscal ordenó la detención del sospechoso al considerar que existían serios indicios de culpabilidad. El hombre ya se encuentra a disposición de las autoridades judiciales, mientras continúan las investigaciones para definir con precisión la dinámica del asesinato.

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