Roma, 23 de marzo. (Adnkronos Health) – El fenómeno del turismo dental sigue creciendo: en 2025 alcanzó un valor de mercado mundial de 4.500 millones de dólares, pero se estima un crecimiento anual del 14,8% hasta 2035. Mientras que alrededor de 200.000 italianos eligen cada año ir al extranjero para recibir cuidados dentales, a nivel nacional surge una cifra aún más alarmante: 4,5 millones de italianos, en 2023, han abandonado completamente los cuidados dentales. debido a problemas financieros. Según algunos expertos de la industria, el problema no es tanto el precio.
Max Calore, director general de DentaLead, empresa especializada en el sector dental con veinte años de experiencia y más de 500 consultas dentales en Italia, ofrece una interpretación diferente del fenómeno. “El principal problema no es el precio en sí, sino la falta total de comunicación clara y básica entre el dentista y el paciente – afirma – Los pacientes no compran lo que no entienden, y lamentablemente la mayoría de los presupuestos dentales son incomprensibles para el paciente medio”. La cuestión de la comunicación – leemos en una nota – parece ser un elemento central de la crisis del sector. Mientras que las clínicas extranjeras y las cadenas de bajo coste pueden permitirse el lujo de utilizar un lenguaje sencillo y directo, basado principalmente en el precio, los profesionales italianos están sujetos a un código de ética que les impide realizar promociones directas o comparaciones con colegas. Esto crea una paradoja: la excelencia clínica italiana, reconocida internacionalmente, se ve penalizada por una comunicación ineficaz y demasiado técnica. “Hemos creado una situación paradójica – explica Calore – El dentista italiano está por término medio más formado y ofrece una atención de mejor calidad, pero no sabe comunicarlo eficazmente. Mientras tanto, el turismo dental ‘produce’ cuidados en paquetes todo incluido fáciles de entender, aunque a menudo no se adaptan a las necesidades reales del paciente”.
Otro aspecto crítico es la gestión del tiempo y las expectativas. En la era de la digitalización y la gratificación instantánea, los pacientes esperan precisión y puntualidad. Las clínicas extranjeras – informa la nota – han comprendido esta necesidad ofreciendo paquetes con un horario definido: cuatro días en el extranjero y el problema probablemente estará resuelto. Por el contrario, muchos consultorios italianos siguen operando con retrasos crónicos y planes de tratamiento que se prolongan durante meses, lo que genera frustración y desconfianza.
“La percepción de un retraso crónico en el dentista es uno de los principales factores de fricción – destaca Calore – Cuando un paciente sabe que cada cita se traducirá en un retraso de media hora o una hora, la resistencia psicológica a emprender un viaje terapéutico aumenta exponencialmente”. El problema se agrava si se tiene en cuenta que muchos pacientes tienden a posponer el tratamiento hasta que surge una emergencia. Este comportamiento, alimentado por una mala comunicación y una falta de confianza, transforma problemas que pueden resolverse con intervenciones que cuestan unos pocos euros en situaciones complejas que requieren inversiones de varios miles de euros. Según Calore, no se trata sólo de simplificar el lenguaje, sino de repensar completamente la forma en que el consultorio dental interactúa con el paciente, desde la primera bienvenida hasta la presentación del presupuesto, desde la gestión de las citas hasta el seguimiento. “Trabajamos para ayudar a los dentistas a organizar mejor su actividad – subraya Calore – El objetivo es crear clínicas que dediquen tiempo a los pacientes, que se comuniquen con claridad y transparencia, que acudan a las citas y que sepan mejorar la calidad de su trabajo sin violar el código ético”.
Un elemento innovador que podría implementarse en un futuro reciente y que podría cambiar la dinámica del sector es la introducción de tecnologías predictivas basadas en inteligencia artificial para predecir la evolución de los problemas dentales de los pacientes, permitiendo intervenciones preventivas y una planificación del tratamiento más precisa. Este enfoque no sólo mejoraría los resultados clínicos sino que también aumentaría la confianza del paciente a través de una comunicación proactiva y personalizada.
El desafío para el sector dental italiano es, por tanto, doble: por un lado, debe competir con un turismo dental cada vez más agresivo y organizado; por otro lado, debe superar su propia resistencia cultural y adoptar una nueva forma de comunicarse y relacionarse con los pacientes. Sólo a través de esta transformación será posible recuperar la confianza perdida y mejorar la excelencia clínica que caracteriza a la profesión dental italiana. El futuro del sector – concluye la nota – dependerá de la capacidad de los profesionales para adaptarse a un mercado en rápida evolución, donde la calidad clínica por sí sola ya no es suficiente. Una comunicación clara, una gestión eficaz del tiempo y el uso de tecnologías innovadoras serán los elementos clave para combatir el fenómeno del turismo dental y garantizar una atención de calidad accesible a todos los ciudadanos.