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Los nombres de las 335 víctimas asesinadas por los nazifascistas en la Fosa Ardéatine resonaron con fuerza en el interior del mausoleo que recuerda a Roma la masacre ocurrida en 1944 por orden de las SS dirigidas por el coronel Herbert Kappler y el capitán Erich Priebke.

En presencia de las más altas instituciones nacionales y municipales, esta mañana se depositaron ofrendas florales para conmemorar el 82 aniversario de una “página oscura de nuestro país”. Una fecha para renovar el compromiso “de defender los valores de la libertad, la no discriminación, la dignidad y la paz”, declaró el Ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, reiterando después la importancia de la memoria como medio “para construir una conciencia y un futuro en el que tragedias similares ya no tengan cabida”. El presidente de la Cámara, Lorenzo Fontana, también declaró: “La memoria respetuosa de estos dramáticos hechos debe combinarse con un compromiso constante con la protección de las libertades y la afirmación, siempre y en todos los niveles, del respeto a la persona”. Estuvieron presentes el presidente del Senado, Ignazio La Russa, el ministro de Defensa, Guido Crosetto, el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, y el alcalde del Interior, Matteo Piantedosi, quien, en su discurso, destacó el compromiso de honrar el “sacrificio de todos los que lucharon por la paz y la libertad”.

Civiles y militares italianos, presos políticos, presos comunes y judíos, este aniversario fue una advertencia para subrayar la transversalidad de las víctimas asesinadas por la furia nazi-fascista. El evento reunió también a representantes del judaísmo romano y nacional, quienes resaltaron la importancia de la memoria como un rayo de luz en un futuro difícil.

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