Una pareja de jubilados holandeses se muda a los 60 años a una pequeña casa para no tener que soportar más cargas económicas. Ambos logran hacer frente a las condiciones de hacinamiento, pero hay otros problemas.
Nico y Margareth Bluigmars vendieron su casa cuando ya tenían 60 años y utilizaron las ganancias para comprar una pequeña casa en Minitopia, un pequeño complejo residencial en Eindhoven, Países Bajos. “Business Insider” cuenta su historia.
La pareja de jubilados vive allí desde hace más de tres años. Los Bluigmars se adaptan bastante bien a la vida en un espacio limitado. “Reducir el tamaño de la casa no me resulta estresante ni difícil. El hecho de que la casa sea más pequeña también hace la vida más fácil. Limpiar solo lleva una hora como máximo y luego listo”, dice Margareth.
Un matrimonio de jubilados de unos sesenta años se muda a una pequeña casa: “Siempre se oye lo que hace la otra persona en la casa”
Sin embargo, también existen desventajas: las celebraciones familiares más numerosas deben subcontratarse por falta de espacio. Otro problema inesperado fue el ruido. “Siempre se puede oír lo que hace la otra persona en la casa. Ahora Nico mira la televisión con auriculares mientras yo estoy en la cama”, dice Margareth. “Cuando él todavía está en la cama y quiero usar la ruidosa cafetera, a veces dudo”, confirmó su marido a Business Insider.
Sin embargo, su balance es positivo. Los dos coinciden en que es una gran opción para personas mayores. Y la mayor ventaja es vivir sin hipoteca.
Tiny House: costos, oportunidades y peligros
Las investigaciones muestran que el interés por las casas pequeñas ha aumentado en todo el mundo desde 2018, particularmente entre los habitantes de las ciudades que prefieren estilos de vida minimalistas. A pesar de que los costes iniciales empiezan en 40.000 euros, y que pueden aumentar aún más con costes adicionales como sistemas solares y permisos, muchos ven esto como una oportunidad de vivir una vida sostenible y ahorradora de costes.
Sin embargo, los obstáculos legales para vivir permanentemente en minicasas son elevados, ya que sólo un pequeño número de municipios lo permiten. Las casas estacionarias requieren permisos de construcción regulares y deben estar conectadas a conexiones de servicios públicos, lo que genera costos adicionales.