el diputado Erika Hilton fue nombrada presidenta de la Comisión de Mujeres de la Cámara de Representantes de Brasil, convirtiéndose en la primera parlamentaria trans en ocupar este cargo en el Congreso Nacional. La votación terminó con once votos a favor y diez abstenciones, sustituidas por un diputado indígena, también socialista. Esta posición se ha encontrado en el centro del debate político porque adquiere un valor significativo en el contexto actual, marcado por una importante presencia de fuerzas conservadoras, incluidos partidos tradicionales de centroderecha, movimientos de inspiración evangélica y grupos cercanos al expresidente Jair Bolsonaro.
Miembro de Partido Socialismo y Libertad (Psol), Hilton ha destacado repetidamente sus orígenes y su trayectoria personal, definiéndose a sí misma “un travesti negro del suburbio”. Nacida y criada en las afueras de São Paulo, más precisamente en una favela de Francisco Morato, vivió una infancia y una adolescencia difíciles, entre un alejamiento de su familia y un período en la calle, durante el cual también se mantuvo a sí misma a través de la prostitución. Luego se dedicó al activismo y luego se embarcó en una carrera política.
Su entrada en las instituciones se remonta a 2020, cuando surgió el concejal municipal más votado del país. En 2022, fue elegida diputada al Parlamento, donde poco a poco se fue consolidando como una figura destacada de la izquierda. Su estilo de comunicación, caracterizado por tonos directos y una fuerte capacidad dialéctica, la ha convertido en una presencia central en el debate público, pero también en tema de frecuentes críticas, que se intensificaron tras el reciente nombramiento. Algunos elementos de derecha intentaron sabotearlo con la campaña “Él no”, un eslogan utilizado por la izquierda en 2018 para movilizar la oposición al ascenso de Bolsonaro al poder.
Su elección al frente de la Comisión reavivó el debate sobre cuestiones relacionadas con la representación y la identidad. En respuesta a los cuestionamientos a su legitimidad, Hilton dijo: “Siempre seré una mujer”. Y de nuevo: “Las opiniones de los transfóbicos y de los idiotas son lo último que me interesa”.
Entre las prioridades señaladas en el nuevo cargo se encuentran el fortalecimiento de los centros de atención a víctimas de violencia, la lucha contra la violencia política basada en género y el desarrollo de políticas de salud más inclusivas. Estos temas son parte de un marco nacional donde la violencia de género sigue siendo un tema de actualidad, con un promedio de cuatro feminicidios por día.